Problemas para distinguir lo real de lo imaginario
Se trata de un trastorno mental que interfiere en la capacidad de pensar, de sentir y actuar de la persona. Muchos de los que padecen esta alteración manifiestan dificultades para diferenciar lo que es real de lo imaginario o les resulta complicado expresar sus emociones. Los síntomas se dividen en varias categorías. A nivel general es habitual que el paciente muestre un discurso desorganizado y un pensamiento confuso. También es posible sufrir delirios, pensamientos extraños, suspicacias, alucinaciones y sensaciones como aplanamiento afectivo, falta de motivación o energía e incluso un discurso limitado.
La enfermedad, que discurre en brotes más o menos frecuentes y puede evolucionar de forma muy variada en función de si el paciente se medica correctamente, suele iniciarse entre los 16 y 25 años.