Con dicha intención, el pasado sábado Albelda vivió una jornada de intercambios culturales entre las distintas personas venidas de fuera que conviven en la localidad. El acto, programado por el ayuntamiento albeldense, contó con la presencia de tres grupos sociales importantes en el pueblo: marroquíes, argentinos y ecuatorianos.
Así, todos los que se acercaron entre las cuatro y las ocho de la tarde al centro social 'El Molino', se fueron a casa conociendo un poco más de cómo es la gastronomía, la cultura y las tradiciones de las comunidades que viven junto a ellos cada día.
Entre los marroquíes cuatro mujeres ofrecían sus delicias culinarias: té y diferentes tipos de pastas elaboradas por ellas mismas a base de huevo, frutos secos, etc. Además, la música árabe ambientaba la sala y en la televisión se mostraba un vídeo de una boda típica de Marruecos. Para acompañar todo, Hanane y sus amigas se pusieron los trajes tradicionales de su país.
A su lado se encontraban los ecuatorianos con una muestra de artesanía, mapas y folletos informativos de las características de Ecuador. Junto a esto se podían degustar algunos de sus platos más especiales: empanadillas, plátano frito, maíz, pastel de plátano y, por supuesto, la bebida que se hace durante el mes de los difuntos (noviembre), la 'colada morada' que se elabora con maíz negro molido, llamado luto (de ahí la relación con la muerte), agua y diferentes frutas.
Uno de los destinos de los españoles en otras épocas, Argentina, sirvió mate, expuso delicias culinarias como empanadas (influencia de la tradición gallega) y diversas pastas.
Con estos pequeños detalles, la gente de Albelda fue descubriendo aspectos de Marruecos, Ecuador y Argentina que antes desconocía. «Hay niños que me preguntan si en mi país hay coches y cosas así, por eso me agradó mucho la idea de hacer una fiesta de culturas y presentar mi país, ya que nosotros conocemos España pero la gente de aquí no sabe mucho de nuestros orígenes», apunta la marroquí Hanane.
Esta es la primera vez que se hace un encuentro de este tipo para adultos en la localidad, pero a buen seguro que no será la última. Al fin y al cabo se trata de comunicarse y de compartir tradiciones, cultura y conocimientos.