Las gentes del Casco Antiguo esperan con paciencia, con mucha paciencia, que se haga realidad la rehabilitación de la parte más emblemática de la ciudad. Las cosas van más bien despacio, vienen a decir los vecinos. En lo que es la calle Mayor, la actuación de mayor calado que se ha acometido en los últimos meses ha sido el Casino, lindando con Sagasta. Al otro lado de la calle se trabaja ya en el adecentamiento de las casas que albergarán el centro de estudio y exposiciones de arte Egipcio. No muy lejos, hacia el este, queda la Casa Rodrigo de Cabredo, sede de iniciativas municipales para el Casco Antiguo y también de la Universidad Popular. Justo un poco antes de llegar al nuevo rincón adecentado en las traseras del Albergue del Peregrino. «Cosas se están haciendo», dice un paseante que, sin embargo, matiza que «todavía faltan cosas por mejorar». Un vistazo a algunas de las fachadas ayuda a comprender el diagnóstico del viandante. La necesidad de que aumente la población del barrio parece ser una opinión compartida por los comerciantes de la zona. En esa línea apuntan ya algunas de las actuaciones que se están acometiendo como la nueva promoción encajada entre Mayor y Herrerías o las viviendas que surgirán en la intervención del Peri de Mercaderes, ya en marcha.