Barguzi y otros líderes palestinos temen que en el último momento el presidente de la ANP, Mahmud Abbas (Abu Mazen), alegue alguna excusa para aplazar indefinidamente las elecciones y temen que pueda utilizar como pretexto la enfermedad de Sharon.
Desde la prisión, Barguzi divulgó el viernes un comunicado insistiendo en que las elecciones son «un asunto interno palestino» que solo deberían aplazarse en el caso de que Israel cumpla sus amenazas de no permitir que vote la población del sector ocupado de Jerusalén.
Otros líderes palestinos, incluido el primer ministro Ahmed Qureia (Abu Ala), son partidarios de aplazar las elecciones alegando que el caos que reina en la franja de Gaza y la negativa israelí a que se vote en Jerusalén son razones para cancelarlas.
Quienes más están presionando en este sentido son los miembros de la vieja guardia que llegaron del exilio de Túnez con Yaser Arafat en 1994 y que están viendo cómo son relegados a un segundo plano por los líderes jóvenes oriundos de Cisjordania y Gaza que han llevado el peso de la Intifada.
Mientras tanto, la dirección de Hamas está convencida de que las elecciones se celebrarán en la fecha prevista, puesto que Abu Mazen y Fatah saldrán perdiendo si deciden aplazarlas de manera unilateral y en contra del sentimiento del pueblo palestino.
«Si retrasa las elecciones, el presidente Abu Mazen perderá su credibilidad. Cualquiera que bloquee las elecciones saldrá perdiendo. No hay duda de que se celebrarán», dijo Mahmud al-Zahhar, uno de los máximos líderes de Hamas en la franja de Gaza.
Oposición
Zahhar agregó que Hamas ha decidido participar por primera vez en las elecciones con el fin de poner fin a los «vestigios de Oslo» y no descartó que los fundamentalistas se integren en el gobierno que salga de las urnas el 25 de enero.
Los israelíes se oponen a que Hamas forme parte del gobierno y, en el mismo sentido, se ha expresado la Casa Blanca argumentando que los fundamentalistas deberían desmantelar las milicias y renunciar a la destrucción de Israel.