Roscón riojano en el kilómetro cero
La pastelería del riojano José Pedro Orío volvió a ofrecer su postre gigante para recaudar fondos para Aldeas Infantiles
Dos toneladas del pastel más típico de la fiesta de los Reyes Magos por una buena causa. Desde primeras horas de ayer, cientos de madrileños se agruparon en la Puerta del Sol en torno al Gran Roscón, que cada año amasan con cariño, durante toda la semana, trabajadores de los establecimientos 'Orío Pan', la cadena fundada por el pastelero riojano con mayor proyección fuera de nuestra región. La iniciativa, tradicional ya en el escenario navideño de la capital española, pretende que la voluntad de los comensales se destine a hacer algo más feliz la vida de niños huérfanos o abandonados acogidos por Aldeas Infantiles.
La idea surgió hace ya dos décadas del repostero riojano José Pedro Orío y del presidente de esta oenegé, Juan Belma, que, junto al Defensor del Menor, Pedro Núñez Morgades, cortaron la primera de las 20.000 raciones del dulce, que ofrecieron a José Luis, un madrileño que llegó a la cita, por cuarto año consecutivo, a las 6 y media de la mañana.
Harina de La Rioja
Un enorme roscón de Reyes que se sirvió con el imprescindible chocolate caliente y para el que se utilizaron 1.200 kilos de harina llegada expresamente de La Rioja, a la que se añadieron 3.700 huevos, 200 kilogramos de azúcar, el mismo peso de mantequilla, 100 de levadura, 75 de piel de naranja, 12 de sal, 25 litros de ron y 2 y medio de agua de azahar.
Todo un señor pastel en cuya elaboración «se pegan por hacerlo» los artesanos de 'Orío Pan', que desde el origen de esta iniciativa «están muy encariñados con la obra de Aldeas Infantiles», explicó el propietario de esta empresa, que en Madrid tiene abiertos 90 de los 250 establecimientos que sostiene en todo el país.
Una víspera de Reyes en la que «pedimos con alegría» porque el objetivo se lo merece. José Luis Orío, además, como cada año, desayunó ayer rodeado de los niños de la aldea que esta institución posee en la localidad de El Escorial.
Aunque sea un roscón elaborado en Madrid, «pongo especial énfasis -dijo Orío- en que La Rioja esté presente aquí todos los años, no sólo en mi persona sino en todo lo que rodea» este acontecimiento dirigido a ayudar a los niños más desfavorecidos de nuestra sociedad.
Un consolidado proyecto que «nos ha dado muchas satisfacciones y mucha ilusión» y que edición tras edición «va cobrando más trascendencia» entre los madrileños, que «se implican sin dudar en esta causa solidaria», que surgió gracias al impulso de personas como «José Pedro, un hombre excepcional, que desde el principio quiso colaborar» de forma altruista con ella, señaló el presidente de Aldeas Infantiles.
Fue, en definitiva, una dulce jornada en la que quedó aparcado por unas horas el consumismo tradicional de estos días, y en la que la mayoría de los transeúntes aportó su donativo.