larioja.com
Martes, 3 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES LA RIOJA
EL TIEMPO
AUDIENCIA
REGIÓN
REGIÓN
Cuestión de imaginación
NO pensar. Imaginar. Respirar hondo. Hora de ir al trabajo. Salgo de casa igual que salía el año pasado. Pero no es igual. La Ley ya está aquí. La Ley está en la redacción de este periódico.
Un amigo me ha garantizado que fumar no es un hábito. Sólo un estado mental. Cuestión de imaginación, dice. Le hago caso. Antes de pasar el torno que separa la calle de mi lugar de trabajo imagino que la silla donde me coloco frente al ordenador es el asiento acolchado de un avión. Imagino que mi jornada de trabajo dura lo mismo que el trayecto de un viaje transoceánico donde tampoco está permitido fumar. Aprieto los ojos. Pongo el cerebro al máximo de revoluciones. Nada. Estoy tentado de llamar a mi amigo. Decirle cuatro cosas sobre los estados de ánimo. Sobre la imaginación.

Una hora después desde el último cigarrillo, el cuerpo me pide una nueva dosis. Me esfuerzo por mantener la compostura. No pensar. Sólo imaginar. Miro de reojo a mi compañero. Es un fumador acreditado. Pero no sufre espasmos. No suda. No muerde. Si él puede, yo también. Abro el cajón en busca de un chicle para engañar las ganas. Lo único que encuentro es un mechero viejo. Trago saliva. Miro para otro lado. Antes de empezar a escribir pongo orden entre mis papeles. Debajo de un montón de periódicos atrasados encuentro lo que no debo. Un cenicero. ¿Una señal?

Me acerco a mi compañero. Le miro con disimulo. Descubro el secreto al lado de su mesa. En una caja de madera donde guarda un arsenal. Caramelos de menta. Regalices. Piruletas de colores. Spray nasal. Todo perfectamente alineado junto a un paquete de tabaco que agarra instintivamente en cuanto nota mi presencia. ¿Salimos a tomar un café? Por un momento había imaginado que no lo ibas a decir.



Vocento