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Martes, 3 de enero de 2006
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Contra el 'mono' en el trabajo
Los fumadores pasan frío en la calle con tal de poder echarse un cigarro
Este año sí se está cumpliendo el dicho de 'año nuevo, vida nueva', sobre todo para los fumadores. La Ley antitabaco, que cumple sus primeros días de vida, ya trae de cabeza a muchos trabajadores que han pasado su primera jornada laboral sin poder fumar en el centro de trabajo.
Trabajadores de la empresa 'Mayoral'. / E. DEL RÍO
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No se escapa ningún sector ni empresa y todos lo han notado: los que fuman porque han pasado mucho frío cuando han salido a la calle para disfrutar de su cigarro, y los que no porque ya no tienen que soportar un ambiente lleno de humo mientras trabajan.

Opiniones hay para todos los gustos. La mayoría de los fumadores coincide en que la ley es desmesurada e impopular, pero también reconocen que es una manera de dejar el vicio o, por lo menos, de reducir su consumo. Para los no fumadores son todo ventajas, aunque algunos se solidarizan con sus compañeros fumadores y creen que es muy estricta.

En todos los centros de trabajo confían en que se terminarán acostumbrando, pero no creen que vaya a ser algo fácil. Para los fumadores habituales es algo duro y eso se deja ver en su humor mientras trabajan.

Todas las empresas riojanas han pasado su primer día sin humos y ayer no se hablaba de otra cosa en las oficinas. «Tendrían que haber permitido habilitar una sala para los fumadores», comentaba Roberto Mayoral en las oficinas de su empresa, 'Suministros Mayoral', dedicada a la distribución de herramientas. «Los que fuman han salido a la calle varias veces a lo largo de la mañana; no me importa, pero no me gusta porque con el frío que hace habrá más de un resfriado», apuntaba Mayoral.

Sustituyendo a los habituales ceniceros en las mesas de las oficinas abundan las botellas de agua o piruletas; cualquier cosa que tomar para evitar ponerse el abrigo y salir a la calle a encender el cigarrillo.

Una oficina más pequeña es la de 'La Caixa', en la calle Chile de Logroño. Allí trabajan tres personas y sólo uno, Carlos Ibáñez, fumaba antes de que entrara en vigor la ley. «Esta mañana (por ayer) me he echado tres cigarros, cuando normalmente me fumo medio paquete», comentaba.

En esta oficina ya se ha colocado el cartel de prohibido fumar en la puerta y esto atañe tanto a trabajadores como a clientes. «Hoy no hemos tenido ningún problema, pero si un cliente entra fumando, habrá que pedirle que apague el cigarrillo», explicaban en la oficina.

A «sufrir»

Una mandarina y un mazapán se había traído de casa Raúl, miembro del equipo de prensa del Gobierno de La Rioja, para luchar contra el 'mono' del tabaco. En la administración, la nueva ley se cumplió sin incidentes, aunque para alguno supuso un trauma. «Mi método para el primer día sin tabaco está muy claro: sufrir y sufrir», contaba Luisja, otro de los responsables de prensa del Gobierno, que fuma dos paquetes y medio al día y lo pasa peor que nadie cuando afronta un vuelo trasatlántico.

En las sedes de las consejerías del Gobierno de La Rioja también se percibieron cambios. Por ejemplo, en Agricultura (Avenida de la Paz) y Educación (edificio de la Beneficencia), se suprimieron ayer los espacios para fumar, que antes quedaban delimitados por unas pegatinas que rezaban: «A partir de este punto no se puede fumar». En la Beneficencia, de hecho, se han llevado los ceniceros, para evitar las tentaciones de los más adictos.



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