La primera riojana del 2006 comparte raíces jarreras y calagurritanas
La niña se llama Raquel Angulo Rubio y nació a las once en el Hospital de Calahorra
Pesa 2 kilos con 925 gramos y es «preciosa», dicen con una amplia sonrisa sus padres. Se llama Raquel Angulo Rubio y, con 47, 5 centímetros, es el primer bebé riojano del 2006. Mitad jarrera -por parte de padre-, mitad calagurritana -por la madre-, Raquel venía ayer al mundo a las once menos cinco minutos de la mañana, en el Hospital Fundación de Calahorra.
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| AÑO NUEVO, VIDAS NUEVAS |
El primer bebé riojano: Fue la pequeña Raquel Angulo Rubio. Nacida en Calahorra a las 11 de la mañana de ayer. Sus padres viven en Haro.
El primer bebé nacido en La Rioja: Eduardo Cristian Dobre. Nació en Logroño a las tres y cuarto de la madrugada. Sus padres son rumanos y residen en Laguardia.
El primer bebé nacido en España: Vino al mundo en Tarrasa (Barcelona) dos segundos después de la medianoche. |
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Sus padres, Benjamín Angulo y Miriam Rubio, un joven matrimonio residente en Haro, se habían desplazado hasta Calahorra para pasar la Nochevieja en casa de la familia de Miriam. Con toda tranquilidad pudieron tomar las uvas y «hasta nos acostamos a los dos de la mañana», comentaba la resplandeciente madre. Nada les hacía pensar que su niña decidiese nacer el uno de enero. Aún así, «en la cena ya nos hacían bromas con esta idea», relata Benjamín, «pero como los médicos nos habían dicho que para el día cuatro saldría de cuentas, pues no nos lo esperábamos».
Un parto rápido
El parto fue muy rápido. La madre, que ingresó con unas fuertes contracciones a las siete de la mañana, daba a luz a su pequeña unas cuatro horas más tarde. «Me encuentro muy bien, con la epidural ha sido todo muy normal», explicaba esta calagurritana, cuya primera experiencia materna fue hace tres años con un hijo varón.
Raquel Angulo es también la primera nieta para sus abuelos maternos. Ellos se mostraban ayer encantados con la noticia: «Es la primera nieta que nos dan, además de los tres chicos que tenemos, y hemos tenido la suerte de que haya nacido aquí y sea calahorrana». La abuela que no cabía en sí de gozo la describía como «la niña más 'mona' y la más bonita del mundo. La verdad es que se parece mucho a su hermano». Mientras tanto, Raquel permanecía muy tranquila en su cuna, arropada casi hasta sus pequeñas orejitas y con la placidez de estar por fin entre su familia. Su rostro enternecedor mostraba una tez sonrosada propia de un bebé sano y fuerte.
Su hermanito, de tres años, fue uno de los primeros en conocerla. Llegaba a la habitación pocos minutos después de que Raquel y su madre fueran trasladadas a la habitación. Con los ojos abiertos de par en par corría a la cuna para ver a su pequeña hermana. Pero su mayor sorpresa venía después, cuando al acercarse a su madre se daba cuenta de que «en la tripita no está la hermanita», discurría buscando una respuesta.