larioja.com
Lunes, 2 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES LA RIOJA
EL TIEMPO
AUDIENCIA
REGIÓN
INTEGRACIÓN
Días de teléfono
Los inmigrantes recuerdan a sus seres queridos mientras celebran la Navidad riojana con sus costumbres
Fechas de alegría, pero también de añoranza. Costumbres de toda la vida y hábitos recientemente adquiridos. Felicidad por vivir en un país que les ofrece seguridad y tristeza por tener a los suyos tan sólo al otro lado del teléfono. Los sentimientos se confunden entre los inmigrantes que viven en La Rioja cuando llega la Navidad. Por eso, muchos deciden reunirse y celebrar con sus compatriotas (y también con los riojanos) las comidas típicas de sus países. Así, parece que los kilómetros miden menos de mil metros.
EN CALAHORRA. Postres típicos de Colombia. / ISABEL ÁLVAREZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
La comunidad rumana de Haro se juntó en una gran fiesta para celebrar la llegada del Año Nuevo, informa Merche Rodelgo. Ely David Mihaela, una de las participantes, lleva año y medio en La Rioja y asegura, en un castellano perfecto, que haciendo la fiesta todos juntos no se sienten tan solos, aunque no oculta que echa de menos a su familia, con la que habló dos veces por semanas en estas fechas.

Ella es una de las que ha dispuesto de todo lo necesario para que la fiesta en Haro sea lo más parecida a sus veladas en Rumanía. «Hemos preparado sarmele, un plato hecho con berza y carne picada», comenta. «De postre, tomamos cozonac y pastel de bizcocho con nueces», añade. En esta fiesta, donde participaron también algunos jarreros, se bailó música rumana hasta altas horas.

En la otra punta del mapa de La Rioja, en Calahorra, Edilson de Jesús Londoño añora las Navidades en su 'tierra chica', al otro lado del charco. Es natural de Colombia y hace ya varios años que se instaló en la capital de La Rioja Baja en busca de un futuro mejor, informa Isabel Álvarez. Ahora ha montado su propio negocio, bautizado con 'Las Mil y una Delicias', dedicado a la repostería latinoamericana.

Su condición actual de empresario le obliga a disfrutar de estas fechas lejos de su país y por ello envidia «al 70% de los colombianos que han regresado a Colombia para festejar la Nochevieja». Él despidió el año en su casa, rodeado de su mujer e hijos. En la mesa no faltaron los postres navideños de su querido país. «Tendremos pan de bono (una especie de buñuelos) y tarta negra (un bizcocho de pasas cubierto de una capa blanca de nata)». Las uvas las tomaron también a las doce de la noche, aunque en vez de cordero cenaron «pavo acompañado de manjar blanco». La música salsera la cambiaron por los villancicos de su región y el teléfono les permitió estar más cerca de sus seres queridos.

En la casa que Fátima Zahra y su marido español comparten en Nájera, hay espacio para las fiestas de ambas culturas, informa Patricia J. Mendoza. Por ello, la joven marroquí celebra este año las navidades por segunda vez en su vida. La Nochebuena estuvo protagonizada por todos nuestros manjares tradicionales de estas fechas, aunque sin incluir carne de cerdo. Todo ello fue acompañado por el toque exótico de los dátiles, el té o las galletas marroquíes, que habían sido elaboradas por Fátima, al igual que parte de la cena. «Ayudando a mi suegra a cocinar aprendo recetas de aquí, que me gustan mucho», cuenta.

En Nochevieja, la pareja se trasladó a Vitoria con unos familiares. Pero unos días después, celebrarán la fiesta del cordero. En este caso, con una gastronomía netamente marroquí.



Vocento