El abanico de ocupaciones rechazadas resulta muy variado, aunque el Ministerio mantiene que solo abarca un 10% del total de profesiones existentes. Además, en Madrid, Zaragoza, León, Barcelona, Gerona, Lleida y Tarragona es muy extenso. Sus necesidades superan el centenar. Algunas de sus vacantes figuran de manera muy concreta. Por ejemplo, la capital aragonesa precisa un «lavacoches» pero especifica que «a mano» o un «trabajador de la construcción» capaz de subirse «a grandes alturas»; y la castellano y leonesa, un «trabajador para la cría de abejas»; mientras que Barcelona y Tarragona buscan un «empleado de servicios funerarios» y Madrid, un «oficial de inhumación y exhumación».
Los empresarios interesados en cubrir estas vacantes tienen que solicitar autorización de residencia y de trabajo para extranjeros «con nombre y apellido», sin necesidad de presentar su oferta en las oficinas del Servicio Público Estatal de Empleo (SPEE) (antiguo INEM). Un requisito imprescindible es que la actividad requerida esté incluida en las ocupaciones del Catálogo.
Casi todas las provincias comienzan su lista con la búsqueda de «deportista profesional» y «entrenador deportivo». Precisamente, Cáceres (que es la que menos demandas presenta) limita sus necesidades a esas dos ocupaciones. Las relaciones provinciales incluyen igualmente múltiples trabajos vinculados con los servicios, sobre todo con la hostelería. Son escasos los catálogos que carecen de solicitudes de camareros, cocineros, panaderos o pasteleros. Huesca, Las Palmas, Lanzarote, Murcia, Vizcaya y Ceuta reclaman un «preparador de pizzas», Pontevedra un «galletero»; Madrid, una «azafata de degustación»; y Ceuta, un «churrero».
Otro dato constatado es que las listas reflejan una importante carencia de pastores. Cádiz, Jaén, Sevilla, Huesca, Teruel, Zaragoza, Baleares, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Toledo, Ávila, Burgos, León, Palencia, Valladolid, Zamora, Alicante, Valencia, Pontevedra, Navarra, y La Rioja solicitan personal para cubrir esta ocupación.
Especialidad
Por otro lado, la especialización es tal que en Teruel no vale cualquier peón. Esta provincia necesita siete clases de trabajadores capaces de afrontar tareas que van desde la agrícola hasta la construcción de edificios, tras pasar por la de obras públicas. Ciudad Real precisa diversos tipos de ganaderos para atender vacas, ovejas, cabras, cerdos, caballos, conejos y perros; Navarra, nueve de dependientes; Tenerife, 10 de soldadores dedicados, entre otras funciones, a estructuras metálicas pesadas, y a manipuladores por electoescoria y aluminotérmico; Zaragoza, 16 de operadores de máquinas, entre los que figuran los encargados de la elaboración de perfumes y del envase de leche; o 19, de conductores; y León, 22 de mecánicos especializados en diferentes áreas.
Algunas profesiones demandadas se encuentran muy relacionadas con actividades características de la provincia.
Este es el caso de Huesca, que necesita un «pistero» (preparador de pistas en la nieve); de Mallorca, que precisa un «trabajador de la fabricación de vidrio artístico» o un «modelista-patronista-escalador de calzado»; de Ibiza, que busca un «bañista-socorrista»; de Toledo, que solicita un «operador de fabricación de azulejos y revestimientos cerámicos»; de Albacete, que carece de «queseros»; y de Murcia, al pedir un «trabajador agrícola de frutales».
Los inmigrantes interesados en venir a España pueden enterarse de estas opciones laborales a través de los canales habituales (consulados y agregadurías) abiertos en su país de origen y por informaciones personales. Para acceder a la vacante deberán presentar los documentos típicos como visado, certificado de penales, etcétera.
El Catálogo está a disposición de todos los empresarios en la página web del SPEE. Existe una Comisión Laboral Tripartita de Inmigración, constituida por la Administración y los agentes sociales, que actualiza cada trimestre la lista de las profesiones requeridas. Corresponde a Trabajo comprobar que el empresario-empleador «es solvente» y que el inmigrante elegido «no está en situación irregular en España».
Según los cálculos del Ministerio, el mecanismo del Catálogo ahorra alrededor de dos meses de tramitaciones burocráticas. Sus responsables explicaron en julio que en el plazo de 30 días el empresario puede contar con el trabajador solicitado.