El corazón se forma entre la tercera y la séptima semana de gestación

En España nacen cada año 5.000 niños con cardiopatías congénitas, un trastorno estructural del corazón que se detecta al nacer

BERTA MUÑOZ CASTROVALLADOLID

El 'corazón al revés' de Carme Chacón ha puesto de actualidad una enfermedad que afecta dos de cada mil niños en España: la cardiopatía congénita, un trastorno estructural del corazón que se suele detectar al nacer. En realidad, la exministra de Defensa y Vivienda sufría una anomalía denominada discordancia aurículo-ventricular, o lo que es lo mismo, «las aurículas no estaban conectadas con los ventrículos que tocaba y estos estaban conectados a arterias equívocas», resumía su cardiólogo horas después de su muerte, a los 46 años, el pasado 9 de abril.

El corazón, aunque parezca increíble, se forma entre la tercera y séptima semana de embarazo, cuando el feto tiene el tamaño de una uva. Muchas veces, antes de que la futura mamá sea consciente de su estado, el corazón del niño ya está perfectamente desarrollado y funcionando. A partir del mes y medio de gestación, aseguran los especialistas, lo único que hará el principal órgano del aparato circulatorio es aumentar de tamaño, hasta llegar a los 300 gramos en la edad adulta (el tamaño de un puño).

Primeras sospechas

Cada año nacen en España más alrededor de 5.000 niños con una cardiopatía congénita. Aunque se desconocen las causas, los cardiólogos creen que existen factores predisponentes, como la edad elevada de la madre, la ingesta de determinadas medicinas durante el embarazo o la exposición a radiaciones. También algunas anomalías cromosómicas, explican en la web de la Asociación Española de Pediatría, son causa de cardiopatía.

«En general, la primera sospecha de cardiopatía la suele establecer el pediatra al escuchar un soplo en el niño, bien al nacimiento o en una revisión de rutina. No obstante y dado que la mayor parte de los soplos en niños suelen ser benignos, o sea de tipo funcional, la mera presencia de un soplo no es indicativa de la existencia de una enfermedad del corazón», recalcan desde la AEPE.

«La presencia de un soplo no es indicativa de la existencia de una enfermedad del corazón», recalcan los pediatras

El corazón de un adulto sano puede llegar a latir entre 60 y 70 veces por minuto, pero el de los recién nacidos puede latir hasta unas 170 veces por minuto. Explican los médicos que los niños que padecen una cardiopatía pueden tener síntomas que serán distintos según la edad. «Los lactantes pueden tener fatiga con las tomas, poco apetito, poca ganancia de peso; a veces están pálidos, sudorosos o tienen un color azulado, esto dependerá del tipo de cardiopatía que tengan. Los niños mayores o adolescentes suelen presentar fatiga con los esfuerzos, cansancio y dificultad respiratoria, aunque estén en reposo; estos síntomas serán tanto más intensos cuanto más grave sea la cardiopatía».

«El corazón es como una casa que tiene paredes (músculo), puertas (válvulas), tuberías (arterias coronarias) e instalación eléctrica. Cualquier alteración en una de estas estructuras o en sus conexiones es una cardiopatía congénita, explicaba muy gráficamente a Efe el doctor Julián Pérez-Villacastín, miembro de la Sociedad Española del Corazón (SEC).

Las personas con una cardiopatía congénita grave tienen entre un 20% y un 30% más riesgo de muerte súbita que la población general. «Es muy probable que esta haya sido la causa del fallecimiento de Chacón», señalaba este cardiólogo, que explicó que se produce por «una arritmia que hace que el corazón de repente empiece a latir tan rápido que no es capaz de admitir sangre y expulsarla». Por tanto, la sangre no llega al cerebro y la persona pierde el conocimiento en unos 9 o 10 segundos. «No da tiempo a nada».

No obstante, la cardiología infantil es una de las especialidades pediátricas que más ha evolucionado y hoy en día, aseguran los cardiólogos, es posible corregir total o parcialmente la mayoría de estas anomalías de nacimiento con unos resultados médicos y quirúrgicos excelentes.

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