AVE de ida y vuelta

José Luis Prusén
JOSÉ LUIS PRUSÉNLogroño

El Ministerio de Fomento ha devuelto a la casilla de salida el proyecto de construcción de una nueva plataforma de Alta Velocidad ferroviaria entre Logroño y Castejón de Ebro. El supuesto retroceso supone, en realidad, un avance hacia el cumplimiento de las expectativas que se vienen creando en la sociedad riojana desde comienzos de siglo. Con considerable carga de ironía, Íñigo de la Serna anunció ayer a este periódico lo que calificó de una «muy buena» noticia: la renuncia a ejecutar el plan de mejora de la actual línea hasta Castejón y el inicio, desde cero, del expediente que deberá concluir con la construcción de la nueva infraestructura de Alta Velocidad desde la capital riojana hasta el nudo ferroviario navarro.

En el fondo, Íñigo de la Serna está convencido de que la «muy buena» noticia es una mala solución, un remedio de efecto retardado. No en vano, significará aplazar hasta finales de la próxima década la respuesta al deficiente servicio de transporte por ferrocarril que él pretendía abordar con más celeridad. Entre un plan «realizable» con cierta rapidez o la puesta en marcha de un expediente que tardará años en avanzar, el ministro había pensado que los riojanos preferirían lo primero. Máxime cuando esa elección no suponía una renuncia al objetivo más ambicioso. Se equivocaba. El planteamiento podía ser bienintencionado, pero estaba lejos de las aspiraciones de una sociedad que veía en esa alternativa una oferta tal vez eficaz pero alejada de las promesas que le habían venido formulando todos los anteriores ministros de Fomento, desde Álvarez Cascos hasta Catalá, pasando por Magdalena Álvarez, José Blanco y Ana Pastor. En ese contexto, De la Serna no fue percibido como el facilitador del remedio, sino como el gobernante que daba largas al compromiso que habían adquirido sus predecesores, aunque ninguno de ellos aportara nunca más que palabras.

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