¿Nos estamos volviendo locos?

JULIO ARMAS

Déjenme que les cuente una cosa que posiblemente sepan. En el siglo XVI, allá por el año 1572, al agustino fray Luis de León, siendo a más de catedrático de la Universidad de Salamanca una de las figuras destacadas de la literatura ascética, la Santa Inquisición lo metió en chirona por, entre otras cosillas, traducir a lengua vulgar. Y en chirona estuvo el pobre fraile hasta el año 1576 en el que, ya libre, volvió a ocupar su cátedra charra. ¿Y saben qué fue lo que dijo el primer día que retomó sus clases? Pues como queriendo borrar todas aquellas cosas que no tenían que haber sucedido, dijo: «Como decíamos ayer...». Y ahí me quedo. Son tantas las cosas que no tenían que haber sucedido en este mes de agosto que, para contárselas muy por encima, sólo se me ocurre empezar como lo hiciera fray Luis, así que «como decíamos ayer...».

Borremos, borremos que haya tanto tonto pasándose de 'fisno' y que con todo lo que hay que hacer haya alguien, como la CUP catalana, que abogue por un cambio en la simbología gráfica de los lavabos y otros espacios... para que «dejen de reproducir roles sexistas» (sic). Pero no se echen las manos a la cabeza tan pronto porque, al parecer, estos de la CUP no son los únicos con estas sensibilidades. Unipublic, la empresa propietaria de la ronda ciclista española, para acabar con las imágenes sexistas que nos invaden, va a eliminar los besos en la entrega de premios de cada etapa, haciendo además que las azafatas femeninas estén acompañadas de auxiliares masculinos. Y no se rían que va en serio.

Borremos, borremos que el Parlamento balear haya aprobado la ley de regulación de las corridas de toros, ley esta que no es que prohíba la celebración de las corridas, sino que deja bien claro que: lo que está prohibido es herir a los animales de ningún modo, que queda prohibido el uso de banderillas (cosa que a tenor de lo anterior resulta obvia, salvo que se permitan garapullos con velcro, ¿o no?), que en el festejo está prohibida la venta de alcohol (supongo que para defender a los animales de algún animal), que está prohibido que el toro esté en el ruedo más de diez minutos (¿faena exprés?), que queda prohibido que los toros estén en los chiqueros con la luz apagada... prohibid, prohibido... ¿prohibido prohibir? Ya ven, estos señores del Parlamento balear no es que no quieran ir a los toros, lo que quieren es que no vayamos nosotros.

Borremos, borremos esas campañas de 'turismofobia' del grupo Arran en Cataluña y de esos grupos afines a Sortu en el País Vasco. Campaña contra el turismo con las que lo único que hacemos es tirar coces contra el aguijón y que recuerda aquello de «se va a joder el capitán que no voy a comer rancho yo hoy» que decía el recluta cuando lo arrestaban.

Borremos, borremos que en Ponteareas, allí en Pontevedra, quieran combatir al absentismo del funcionariado y para ello que el Bloque Nacionalista Gallego, debidamente apoyado por el PSOE, haya decidido premiar a todos los funcionarios que asistan a su trabajo al menos el noventa por ciento de los días (y pregunto yo...¿ a los que vayan todos los días qué les van a dar la medalla al trabajo?

Borremos, borremos que los independentistas andaluces de la Asamblea Nacional Andaluza, con su presidente Pedro Ignacio a la cabeza, visitaron el pasado abril Crimea donde han establecido una 'Delegación permanente' como representación exterior de Andalucía si accede a la independencia. Al parecer una 'visita oficial' de la que el bueno de Pedro Ignacio destacó el tratamiento de jefe de Estado que le concedieron. ¡Con dos cojones, Pedro Ignacio!

Y borremos, borremos los desgraciados hechos ocurridos en mi Cataluña del alma tras los cuales todo un señor consejero de Interior catalán, el Joaquim Forn, nos informó de que tras los atentados perpetrados había «trece muertos, de los cuales hemos identificado ya a una mujer italiana, una mujer portuguesa, una mujer con doble nacionalidad española y argentina, dos personas catalanas y dos personas de nacionalidad española» (sic) (y valga la redundancia... ¿no, 'señó Joaquim? porque si son catalanas, por mucho que a ustedes les moleste, son españolas. Vamos, digo yo.

Y borremos, borremos el que la Fundación Internacional de Derechos humanos haya hecho saber a los Mossos que no cree que se deba hablar del color de la piel de los sospechosos, lo que dicen que se hizo cuando, tratando de encontrar al asesino que conducía la furgoneta, se colgó en la red un aviso diciendo que se buscaba a un sospechoso de aproximadamente 1,80m, piel oscura, pelo corto y que podría llevar barba. ¿Ni en la descripción de un asesino puede decirse que es de piel oscura? Pero, ¿a qué grados de estupidez estamos llegando?, ¿es que nos hemos vuelto locos?

Recuerden, no se callen porque quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Y esto no lo digo yo, lo dijo don José Ortega y Gasset. Hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

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