¡VIVAN SUIZA Y SUS VACAS!

PABLO GARCÍA-MANCHA

Anna Gabriel se ha ido a Suiza, donde las vacas y la banca. Y se ha puesto melena 'midi', con el pelo suelto, fresco y jovial. Y sonríe. Ha buscado (no sin ayuda, claro) un abogado elegante, precisamente el mismo que acaba de lograr que Estrasburgo condenara a España por el trato que recibieron los etarras Igor Portu y Martín Sarasola, responsables del atentado de la T-4 en el 2006, en el que murieron dos personas, dos trabajadores de origen ecuatoriano: Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Nada tiene que ver la melena con la elección del abogado y el abogado con su clientela habitual. Aunque hace tiempo que dejé de creer en las casualidades. Mientras tanto Ifema y sus responsables (políticos muchos de ellos) hacen el ridículo prohibiendo que se exhiba en 'Arco' una serie de 25 retratos pixelados titulada 'Presos políticos en la España contemporánea'. Entre los sujetos que se adivinan en la obra aparecen personajes de la talla de Andrés Bódalo, los Jordis, los agresores de Alsasua y Oriol Junqueras. La España contemporánea es una cárcel y Arco su amante bandido. Mal día para pensar, mal día para rapear caspa y vómitos que jamás repetiría aquí pero que saltan a un click de Google si es que alguien tiene estómago para digerir semejante parada de los monstruos. Dice barbaridades, algunas tipificadas y catapún, a chirona. Y sólo faltaba un juez secuestrando un libro para que Anna Gabriel se sienta como los limones del caribe en los prados helvéticos con su guapo abogado, la caja de resistencia de la CUP, su fantástica melena 'midi' en línea recta y el flequillo de lado despejándole una frente antes tan adusta. Se fue Anna a Ginebra y se hundió la Democracia española. ¡Vivan Suiza y sus vacas!

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