¡Viva San Fermín!

FÉLIX CARIÑANOS

He estado esta semana en Pamplona, así como en la anterior fui a Haro el día de la fiesta grande, la de san Felices. A Pamplona viajé por un libro que no encontré, pero merqué otros en la librería anticuaria Iratxe, uno de los cuales era la edición de 1941 de la obra de Edgar Neville Frente de Madrid, que narra múltiples escenas cuya lectura rememora las jocosas de La vaquilla. La publicación no debió agradar a algún lector anterior, quien con bolígrafo azul escribió en la zona superior de la portada en letras mayúsculas: «EDGAR. ¡¡CACA!!». La prensa navarra escrita ha trabajado amplios suplementos de los sanfermines; en una de las entrevistas, con muy amplia participación femenina, Mari Ganuza, presidente de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, apunta que «estamos preparando un vals en el que las cuatro reinas las bailen mujeres».

En Haro me lo pasé pipa. Llegué a ver la procesión, cuyos ritos y mitos me encantaron. Hacía calor y lo solucioné encontrando frescuras seculares en las calles de La Herradura. En la de la Iglesia fotografíé a las sonrientes chicas del grupo de danzas de San Vicente de la Sonsierra, cada una entretenida en su móvil, que habían acompañado a la comitiva religiosa. Les pregunté si sabían que en la Edad Media su linda villa era denominada San Vicente de la Sonsierra de Navarra e incluso después durante centurias, y me miraron como a un extraterrestre, acaso porque ya comenzaban a sacarles pinchos elaborados en el bar Pasadizo. Así que me trasladé a escuchar el excelente jazz de Dixiemulando.

Al dar una vuelta por el interior del cuidado templo harense de Santo Tomás recordé el estropicio perpretado recientemente en el san Jorge de Estella. Inmediatamente me vino a la mente la mala suerte que acompaña a este personaje que nunca existió, patrón de la antigua Corona de Aragón; mala suerte en materia de restauraciones. Lo digo por una experiencia que tuve en la navarra Sangüesa, frontera con Aragón, que creo la conté años hace. Visitando la parroquia de Santiago, observé un grupo escultórico del siglo XVI que representaba a este santo liberador de doncellas alanceando al fiero dragón y me fijé en que de la grupa del caballo sobresalía un vástago destinado a anclar una imagen que no aparecía. Un amigo sangúesino me hizo notar que, efectivamente, un párroco retiró la escultura de la doncella porque el pueblo había bautizado al conjunto artístico como 'el santico y su putica'. ¿Por dónde andará aquella bella doncella de hace cuatrocientos años? ¿Aparecerá quizá este año reencarnada en una chica navarra o riojana bailando grácilmente con su cuadrilla en los sanfermines?

Me dicen que los del Hogar Navarro de Logroño los van a celebrar con una Misa Navarra cantada hoy en San Bartolomé a las 12 por el grupo de Auroros de Viana. Añaden que desde ahí se trasladarán a la sede de Portales, calle donde interpretarán tres piezas musicales, dos de ellas dedicadas una a Logroño y otra a La Rioja. Ya en las salas del Hogar, se ofrecerán un tentempié, jotas navarras y canciones festivas, varias de ellas muy populares en nuestros pueblos de La Rioja, Rioja Alavesa y Navarra en las décadas de los años 40 y 50, recuperadas por el grupo folclórico citado.

No se me olvide: felices sanfermines a todos los riojanos que acudan estos días a Pamplona. Faltaría más.

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