Violencia vicaria

Cada año, más de sesenta hombres asesinan a más de sesenta mujeres en España. Decenas de niños son también asesinados

JOSÉ MARÍA CALLEJA

A los medios de comunicación nos queda por contar qué será, en su futuro de adultos, de las decenas de miles de niños y niñas que han sido testigos de los malos tratos inflingidos por sus padres a sus madres en su presencia.

La dimensión es oceánica. Algunas estadísticas elevan a más de 800.000 los niños que han visto cómo sus padres maltrataban a sus madres, a veces hasta el asesinato. Críos de cinco o seis años, adolescentes de quince, que han presenciado todos los peldaños del terror.

De momento, sí sabemos el futuro que no les aguarda a los ocho niños asesinados este año por sus padres para hacer el mayor daño posible a sus madres. Criaturas de dos años, como la reciente víctima mortal de Alzira, a la que su padre asesina después de que su madre le diga que se separa, que no aguanta más tanta tortura. Casos de violencia vicaria, que todavía no se denominan así y que aún no constan oficialmente como víctimas de violencia de género. Las madres de estos niños asesinados acaban de crear un grupo de whatsapp, liderado por Ruth Ortiz, madre de las dos criaturas a las que mató y calcinó su padre, José Bretón, después de que ella le dijera que se separaba. Quieren estas madres darse apoyo y obtener, al menos, la visibilidad paliativa de las víctimas.

Las mujeres asesinadas por violencia machista son las únicas que aún hoy están obligadas a dar explicaciones. Lo vemos en el caso de la violación en manada, que ahora se juzga en Pamplona. La joven violada tiene que explicar cómo es que no se resistió a la violación por todas sus partes de cinco energúmenos y cómo, después del destrozo del portal, en vez de encerrarse en casa, cortarse el pelo al cero o atiborrarse de aceite de ricino, fue capaz de salir a la calle con sus amigas, de pasear, de seguir estudiando. ¿Su suicidio le hubiera otorgado fatal credibilidad a la denuncia de violación?

Cada año, más de sesenta hombres asesinan a más de sesenta mujeres en España. Decenas de niños son también asesinados. Miles de niños ven cómo sus padres maltratan a sus madres. Es una historia no suficientemente contada. Los medios de comunicación estamos obligados a dar una información proporcionada de los hechos. Es decir, si son graves, más contexto, palabras e imágenes que si son inanes. La violencia machista no está aún en la agenda informativa como debería y eso que supone la causa de muerte violenta más importante en España.

Lo he dicho hasta la saciedad, siendo magnitudes distintas e incomparables, la violencia machista ha asesinado más que la violencia de ETA. A la violencia de ETA la hemos derrotado los demócratas: la policía, la justicia, la política, el movimiento cívico. A la matanza de mujeres a manos de hombres deberíamos ser capaces también de derrotarla los mismos.

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