Violencia social

Profesionales del sistema sanitario público de La Rioja soportaron el pasado año 49 agresiones con violencia de distinta índole mientras ejercían su profesión. Un cifra intolerable que ha crecido más de un 30 por ciento respecto del pasado ejercicio pese a los esfuerzos con que el colectivo y la administración se han empeñado en la prevención de cualquier tipo de ataque y en la minimización de los riesgos. No obstante semejante ánimo, no obstante los protocolos y las medidas coercitivas implementadas, algo se escapa de ese afán de control y de las buenas intenciones, mayoritarias sin duda, de la sociedad y de los agentes sanitarios. Mas si aceptamos como inevitable que estamos ante un problema intrínseco a la sociedad, que vivimos en un mundo de individuos en permanente agitación, la crispación e incluso la violencia estarían en los extremos de ese nefando contexto. Y la violencia en el medio sanitario, injustificable siempre, reprobable en todos sus casos sin excepción, sería un fotograma más de ese paisaje. Quizás por ello, a la batalla contra las actitudes violentas hacia los profesionales de la sanidad haya que darle un enfoque global. Hablamos de educación. Nada más. Nada menos.

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