¿Verdad, majetes?

JULIO ARMAS

Fue a mediados de la semana pasada cuando don Mariano Rajoy, así como el que no quiere la cosa, dejó caer aquello de que el Ejecutivo estaba estudiando permitir que en las escuelas de Cataluña se pudiera escoger el castellano como lengua vehicular. Vamos, para entendernos, que las familias que lo solicitasen podrían escolarizar a sus hijos en castellano... y eso a pesar de que el modelo de la escuela catalana apuesta por el catalán como idioma para la enseñanza.

La caja de los truenos ha sido abierta. Escolarizar a los hijos en castellano. ¡Ay madre!

Pero, ¿y esto es nuevo?, se preguntarán ustedes. Pues no. Por lo que tengo leído esta medida estaba ya amparada por las leyes desde el año 2014, aunque, visto lo visto, creo yo que lo estaba como aquel «se acata pero no se cumple» con el que los encomenderos de la América española recibían las leyes del rey de las Españas cuando, a más de inviables, las consideraban lesivas para sus intereses.

Y con ese se acata pero no se cumple hemos ido tirando hasta que ahora, en virtud de la aplicación del artículo 155 de nuestra Constitución, ha resultado ser el Ministerio de Educación el que tiene la competencia en esta área, por lo que a lo mejor piensan ya llegado el momento de que, para variar, en esta ocasión la ley se acate y se cumpla.

¿Inmersión lingüística habemus? Muchos españoles pensamos que ya iba siendo hora, mientras otros muchos catalanes no encuentran razonable que un hecho así llegue a producirse. ¡Cómo se va a utilizar el castellano como lengua vehicular!, dicen. Pero, ¿es que nos estamos volviendo locos o qué?

Pues sí, majetes, a lo mejor es que nos estamos volviendo locos porque, ¿cómo habremos podido llegar a pensar que el castellano está siendo maltratado, cuando no despreciado, en Cataluña?

Bien, vale, sí, de acuerdo, desde hace años y años el Gobierno de Cataluña viene imponiendo sanciones a los pobres comerciantes que no utilizan el catalán en letreros, o en menús, o en ofertas de negocio, pero de ahí a decir que se maltrata el castellano... ¿verdad, majetes?

Bien, vale, sí, de acuerdo, las multas a las empresas por no rotular en catalán han aumentado en un 173% y eso teniendo en cuenta que hay una sentencia del Tribunal Constitucional que establece que el castellano es 'lengua vehicular igual que el catalán', pero de ahí a decir que se maltrata el castellano... ¿verdad, majetes?

Bien, vale, sí, de acuerdo, el otro día unos carteles del Servicio de Acogida de la Infancia dirigidos a familias del Raval, el Ayuntamiento de Barcelona decidió no escribirlos en castellano y hacerlo, además de en catalán, en árabe, en tagalo y en urdu (cosa esta normal porque, ¿quién no habla urdu y tagalo en Barcelona?), pero de ahí a decir que se maltrata el castellano... ¿verdad, majetes?

Y no quiero seguir porque, de hacerlo, además de contarles las burradas a las que se está sometiendo al castellano debiera de hablarles también (quizás otro día lo haga) de otro problema que a mi juicio es más importante y mucho peor que el del maltrato lingüístico, y me estoy refiriendo al problema del adoctrinamiento escolar que en mayor o menor grado se hace en algunos lugares y que enseña, por ejemplo, que Cataluña es un país al nordeste de la península Ibérica, o que el Ebro es un río catalán de pequeño recorrido, o que en 1714 se sufrió la guerra de secesión en lugar de sucesión, o que Cervantes era un alicantino nacido en Jijona y Santa Teresa de Ávila (y cójanme ustedes este higo por el rabo) era la abadesa del monasterio de Pedralbes.

Y es por todo esto por lo que yo les digo que lo del adoctrinamiento es peor que lo de la inmersión. Porque hablar mal una lengua siempre es lamentable, pero hablarla mal y encima decir chorradas sin parar ya es la repera. Y aquí ceso porque si no me dirán mis amigos catalanes (que a pesar de todo los tengo) que he acabado estas líneas hablando de una repera que como todos ustedes saben muy bien es el doble de una pera y el merecido homenaje que el castellano rinde a la pera de Lérida que por otra parte, y por catalana, es la mejor del mundo. ¿A que si? ¡Pues hale!, hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

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