VERANO INSÓLITO (I)

LUIS JAVIER RUIZ - DAÑOS COLATERALES

El tipo caminaba orgulloso. De la mano llevaba a dos chiquillas que expelían idéntica dosis de idolatría paterna. No pasaba desapercibido. Ni por sus dimensiones ni por su atuendo, en el que más allá de las sandalias de guiri y el pantalón corto brillaba (y no es metafórico) con luz propia su camiseta. Doscientos metros después (cien suyos y cien míos) ese padre empeñado en recuperar en quince días el tiempo que su trabajo le ha robado a sus hijas perdía cualquier honor ganado por tal abnegación: 'Let's go fuck' ('vamos a...' bueno, ya saben), rezaba su camiseta que o se compró demasiado justa o encogió demasiado o no logró amoldarse al bufete libre. No tenía coartada alguna. Su acento le situaba más en la España castiza que en un pub londinense, lo que le hubiera otorgado inmunidad total.

Son gajes del verano, que tiene cosas buenas y mejores pero que también suma borrones en su haber. Uno de ellos es la caída en picado del umbral del ridículo del personal que, junto a una sobredosis de autoestima acaba por convertir a un padre de familia en un arma de copulación masiva. Todos hemos sido víctimas de ese virus estival en el que la combinación chanclas-calcetines es solo el primer síntoma. Pero lo de los mensajes en la ropa quizá se nos esté yendo de las manos. Junto al 'Let's go fuck', está el 'Fuck you', el 'Touch here' (en versión masculina con una flecha apuntando, digamos, al cinturón y la femenina jugando con el relieve) o el 'Don't touch my nuts'. Eso entre los reproducibles.

Es la mejor señal de que el inglés siempre ha sido nuestra asignatura pendiente. Es lo que tenía la EGB, que empezabas a estudiar el 'be; was/were; been' en sexto y acababas en COU con un puñado de 'phrasal verbs'... Todo eso, decían, nos abría las puertas del mundo exterior pero finalmente ha servido para que los armarios se llenen de camisetas en las que, como mal menor, nos podemos encontrar a una pequeña ardilla con cara de mala hostia diciéndonos que no le toquemos sus nueces (o sus pelotas, según su nivel de inglés).

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