URGE ESPERAR

MANUEL ALCÁNTARA

Las negociaciones con los independentistas sólo son un buen negocio para ellos, pero no hay otro remedio para la larga dolencia. El PP, invicto tras sus derrotas, invita a Ciudadanos para que pacte con Podemos en Cataluña, que es la madre de todos los líos de padre y señor nuestro. ¿Cómo conciliar los acuerdos de los desmemoriados? El final de año ha regurgitado los conflictos con los que se inició y el regreso se parece mucho al arranque. No podemos tener la fiesta en paz porque se parece mucho a un velatorio. Las presiones del PP a Ciudadanos para que pacte con Podemos en Cataluña son difíciles. Lo que llaman «hipotético caso» de que las negociaciones entre independentistas se rompan son imposibles. No saben de quiénes tendrán que depender, si encuentran la solución ideal, que no coincide con la idea de patria que tenemos muchos. La búsqueda de la verdad, que, como está en un pozo, exige inmersiones, es la principal tarea que reclama el año que acaba de empezar. ¡Arriba los corazones!, porque los tenemos por el suelo.

El posible regreso del expresidente Puigdemont quizá no aclararía las cosas. Las enturbiaría más, mientras ERC le conmina a que explique cómo piensa ser elegido, ya que eso depende de los electores. La encrucijada del año que empieza se parece tanto a la del año que hemos dejado atrás que estamos a punto de creer que el Tiempo, con mayúscula, se muerde nuestra propia cola. ¿Por qué no pedirle tiempo al tiempo, sabiendo que él lo tiene todo por delante? Las prisas son malas consejeras, pero la calma puede ser peor, en caso de que no se le vea el final.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos