Universidad más empresa, el motor de la innovación

«Para que La Rioja sea algo más que una tierra con nombre de vino, debemos trabajar conjuntamente la Universidad y las empresas para desarrollar las soluciones que necesitamos en un tiempo complejo, cambiante y lleno de retos»

En sólo tres décadas desde la aprobación de la Ley de la Ciencia, España se ha situado en la décima posición de la producción científica mundial. Ésta es una riqueza enorme que nuestro país utiliza poco y mal. Para hacer uso del patrimonio intelectual que se genera en la universidad existen numerosas herramientas. La primera es, sin duda, transferir este conocimiento a nuestros estudiantes con eficiencia, rigor y calidad. Las mejores universidades del mundo son también las que destacan por su investigación; y es que aprender de grandes intelectuales y de los mejores científicos es una experiencia inigualable que inspira, enriquece y nos sitúa en el camino estrecho pero seguro del éxito.

Con frecuencia olvidamos que nuestros alumnos son nuestros mejores embajadores. Una vez que se gradúan y consiguen su primer trabajo, se convierten en nuestra tarjeta de presentación en las empresas que les contratan. Mantener la relación con nuestros exalumnos es otra oportunidad que en nuestro país dejamos pasar con desinterés. Si observamos lo qué hacen las mejores universidades pronto nos daremos cuenta del esmero con el que cuidan a sus antiguos alumnos, informándoles de cualquier iniciativa relevante e integrándolos en proyectos y órganos de decisión. No lo hacen movidos por la nostalgia ni la añoranza de tiempo pasados, sino porque año tras años comprueban lo útil que resulta tener una buena relación con los profesionales mejores formados de nuestro entorno. Aquellos que una vez ocuparon nuestras aulas son un elemento clave para el futuro de nuestras universidades, la colocación de nuestros estudiantes y para que surjan más y mejores proyectos entre la universidad y la empresa.

* Javier García imparte la conferencia 'Haz realidad tus sueños
.. si no alguien te contratará para hacer realidad los suyos', hoy a las 11 horas en el edificio Quintiliano de la UR .

En las universidades de todo el mundo se están llevando a cabo los descubrimientos que son clave para enfrentar los grandes retos de nuestro tiempo. Allí se están desarrollando los tratamientos para las enfermedades que aún no tienen cura y los materiales que nos permitirán generar energía de forma limpia y abundante. Un ejemplo en este sentido es el nuevo material que hemos desarrollado y patentado conjuntamente la Universidad de La Rioja y la Universidad de Alicante y que permite utilizar de forma mucho más eficiente la energía solar. Haciendo uso de este material acabamos de fabricar, en colaboración con el IMDEA Materiales de Madrid, la celda solar de baja temperatura más eficiente que aparecerá publicada próximamente en una de las revistas científicas más prestigiosas.

A raíz de esta colaboración, la Universidad de La Rioja me ha invitado a dar una conferencia para animar a nuestros jóvenes a no conformarse con lo que ya saben y a luchar por hacer realidad sus sueños. Fue precisamente está pasión, y no poca dosis de locura, lo que me animó a fundar Rive Technology cuando era un estudiante en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Este verano he vuelto a mi antigua universidad a recoger el premio al mejor innovador español de EEUU. Echando la vista atrás, me doy cuenta de que el jurado no me seleccionó por mis publicaciones científicas o años de trabajo, ya que había otros candidatos que me superaban en ambos sentidos, sino porque había asumido el riesgo de crear una empresa que ha permitido que nuestra tecnología sea una realidad comercial que genera puestos de trabajo y soluciones para la industria y el medioambiente. En un mundo de hiperespecialización es importante diferenciarse y crear valor tangible; y es que son aquellos científicos que se atreven a comercializar sus descubrimientos los que realmente van a redefinir nuestro tiempo. Los científicos emprendedores no sólo encuentran las soluciones a nuestros grandes problemas sino que además acercan los beneficios de su investigación a todos nosotros mediante la creación de nuevas empresas, mejorando nuestra calidad de vida y la competitividad de nuestra economía.

La Rioja tiene mucho que ganar gracias a su Universidad. Ahora nuestros estudiantes no tienen abandonar nuestra comunidad para continuar con sus estudios y las empresas riojanas tienen acceso a jóvenes bien formados y a laboratorios de investigación de prestigio donde desarrollar la I+D que no puedan llevar a cabo en sus propias instalaciones. Todos los riojanos nos sentimos orgullosos de que las primeras frases en español se escribieran en nuestra tierra. No fue éste un hecho fortuito. En nuestros valles existían numerosos monasterios en los que cientos de monjes traducían, estudiaban y comentaban textos antiguos. Los monasterios han dado paso las universidades como centros del conocimiento. Para que La Rioja sea algo más que una tierra con nombre de vino debemos trabajar conjuntamente la Universidad y las empresas para desarrollar las soluciones que tanto necesitamos en un tiempo complejo, cambiante y lleno de retos por resolver.

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