TURNO DE PROMESAS

MANUEL ALCÁNTARA

Una vez comprobado que prometer no empobrece a nadie, nuestros políticos prometen castigos mayores. Sus desfallecidas fuerzas están oyendo el eco antes que la voz, mientras el separatismo pacta formar Gobierno con el fantasmagórico Puigdemont, que sigue arrastrando unas sábanas que no son sólo suyas. Junts per Catalunya aspira a un Gobierno viable, pero desconoce cuál será la vía. Después de la sentencia de los cinco integrantes de 'La Manada', condenados a nueve años de cárcel por los discutidos 'abusos sexuales', el ministro de Justicia, que está haciendo más de lo que puede, le está pidiendo a la Comisión General de Codificación que estudie los delitos para saber si unos están fuera de la ley y otros han caído de lleno en ella, lo que es bastante peligroso. ¿Cómo se gobierna un país de indignados? La revisión del Código Penal no sólo ha sido propuesta por el PSOE, sino por Podemos y Ciudadanos. Los colectivos feministas tienen prisa, pero aún no se han reunido. Lo han dejado para el próximo jueves. Es la ventaja de los planes inmediatos: siempre admiten esperas.

¿Ha sido de verdad excesiva la reacción por 'La Manada'? Hay cosas que sólo se saben más tarde, del mismo modo que otras sólo se conocen al principio de la vida. El debate sobre la justicia está haciendo temblar hasta los platillos de la balanza y si no sabemos a qué carta quedarnos no es enteramente por nuestra culpa, sino de la baraja. El resultado es que no sabemos distinguir entre opiniones y creencias. Si es verdad que somos un país de escépticos, hay que reconocer que los creyentes en su ideal político, sea cual sea, tienen una fe enorme y aspiran a habitar un país que nunca verán, pero saben que existe más allá de todas las promesas y fuera del alcance de los que prometen.

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