Turismo para salvar nuestro paisaje y patrimonio monumental

En estos días de Fitur se escribe mucho sobre la importancia del turismo rural como factor de desarrollo económico y cultural, y la Rioja exhibe en su estand de Ifema los sobrados atractivos de nuestro patrimonio histórico, gastronómico-enológico y ambiental. Por eso quizás sea un momento pertinente para reivindicar uno de nuestros castillos más emblemáticos, localizado en un paisaje de encanto, y muy cercano a Briones, recientemente incluido en la lista de los Pueblos más Bonitos de España. El castillo de Davalillo. Su estado amenaza ruina, la erosión del suelo deja al descubierto los cimientos y las matas cubren sus paredes, cada vez más deterioradas. Su historia en relación con el primer rey Trastámara, Enrique II, que tanto amaba la Rioja que murió en Santo Domingo de la Calzada, no puede ser más interesante para cualquier proyecto de gestión cultural e histórica. Un proyecto que busque dinamizar una zona de por sí ya atractiva para los visitantes, pero que podría figurar en la lista de los destinos más importantes de España, como es el caso del castillo de Peñafiel que ilustra las propuestas del New York Times para viajar en el 2018. Sólo dos destinos españoles aparecen entre los primeros 50 puestos. Uno es Sevilla, y el otro la ruta vinícola de Ribera de Duero, por su belleza paisajística e interés monumental, además de enológico. ¿No podría La Rioja imitar esos grandes logros de la Comunidad vecina? ¿No puede el gobierno de La Rioja declarar como Bien de Interés Histórico prioritario a ese castillo, hoy en propiedad privada, y usarlo como escaparate de un turismo de calidad que beneficiaría a todos? Como una imagen vale más que mil palabras, acompaño a este texto las que tomé recientemente a mi paso por la carretera Nacional, donde ni siquiera hay un buen mirador, ni indicativo que explique al turista algo sobre el monumento. Los escasos turistas que se arriesgan a visitarlo no dan crédito a lo que ven sus ojos, y no comprenden que un lugar así, en un paisaje tan hermoso, equiparable a la Renania, la Borgoña o la Toscana, pueda encontrarse en semejante estado de abandono y olvido. Su recuperación sería un buen proyecto para exponer en la próxima Fitur.

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