Trump, en París

El presidente Trump está de nuevo en Europa, apenas unos días después de haber hecho una visita a Polonia y asistido a la tumultuosa y nutrida cumbre del G-20 que fue su presentación, difícil y tan esperada, en el viejo continente, incluido el encuentro con Vladimir Putin. Ha vuelto para recordar con los franceses el enorme sacrificio nacional de la I Guerra Mundial, en la que los norteamericanos se involucraron contra la Alemania Imperial en 1917. Trump llegaba a París apenas concluido el consejo de ministros franco-alemán con el que el dúo Merkel-Macron recordó también el evento y confirmó la gran sintonía política y social entre París y Berlín en días de confusión en el proceso de unidad europea. La operación, pues, es un ejercicio diplomático a tres bandas que podrá eventualmente ayudar en la tarea, absolutamente prioritaria, de limar las fuertes diferencias entre Europa y la administración Trump, evidenciadas, aunque maquilladas, en el reciente G-20. Macron se convierte, de paso, en un interlocutor cercano de Trump y en algo así como un portavoz europeo con buena entrada en la Casa Blanca. Algo es algo.

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