Trump, un balance preocupante

La sociedad norteamericana está más dividida que nunca y EEUU es más débil internacionalmente que hace un año

El balance del primer año de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos es preocupante. A pesar de la buena marcha de la economía, la sociedad norteamericana está hoy más dividida que nunca. Un partidismo extremo impide que el legislativo aborde numerosos asuntos de interés común, desde la inmigración a la sanidad. Trump es el primer responsable de esta polarización aguda. Fue elegido con la promesa de ocuparse de los americanos de los que se había olvidado la política de Washington, temerosos ante los efectos de la globalización. Pero en su caótico desempeño el presidente ha atendido a la mayor parte de sus votantes con guiños y gestos, pero no con políticas. Ha renegado de la lucha contra el cambio climático, ha cargado contra los inmigrantes y ha aprobado una reforma fiscal que favorece a las rentas más altas y a las grandes empresas. Ha mezclado negocios familiares con su papel público. Con un estilo de poder profundamente narcisista y agresivo, desde la Casa Blanca ha seguido con la propagación diaria de insultos, mentiras y exabruptos a través de su presencia continua en las redes sociales. Los interrogantes sobre su inestabilidad mental están justificados. No solo no estaba preparado para ejercer este cargo, es que ni siquiera acepta las exigencias y las reglas del trabajo más importante del mundo, presidir Estados Unidos. Una consecuencia positiva ha sido la movilización de miles de personas para defender la Constitución y las libertades. Es muy probable que las elecciones legislativas del próximo otoño hagan perder a los republicanos el control de la Cámara de Representantes y abran un ciclo político en el que un candidato demócrata moderado podría derrotar a Trump en 2020. Tampoco se descarta que desde su propio partido le sustituyan como candidato presidencial. En política exterior y en cuestiones de defensa la impericia e inestabilidad de Donald Trump se han convertido en un riesgo para la seguridad nacional. Estados Unidos es hoy más débil en el plano internacional que hace un año. España ha seguido siendo en este primer año de mandato de Trump un aliado fiable. Pero este pragmatismo no le debe impedir al Gobierno de Mariano Rajoy hacer frente junto a los demás miembros de la UE y de la comunidad iberoamericana algunas de las propuestas más radicales de Trump. Su segundo año de mandato empieza plagado de riesgos y de incertidumbres.

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