Traviesas y polivalentes

JOSÉ ANTONIO DEL RÍO

Del autor de (la liberalización imposible de una autopista) llega (una de ciencia ficción con la tecnología ferroviaria puesta al servicio del entretenimiento puro y duro, sin pretensiones).

Suena a título de película 'S'. A una de aquellas cintas de los últimos 70 que protagonizó Susana Estrada para solaz de la salida masculinidad hispana que salía de la Transición con más ganas de tetas y culos que de pan. Fueron esos filmes la primera aproximación al sexo de celuloide que se apañó el cine español y fueron también el primer acercamiento al sexo, sin compañía, para reatas de lampiños que apenas cumplidos los 18 se armaban de valor, oteaban en busca de un horizonte despejado en la taquilla del Moderno y sin echar la vista atrás sacaban el billete y del tirón se sumergían en la sala sólo iluminada por el reflejo de un pezón, en el mejor de los casos.

fue uno de los largometrajes 'S' que rompió récords y taquillas en la época con un derroche de medios e imaginación, sobre todo imaginación. Tanta como quedaba retratada de forma sobresaliente en las cuatro palabras del título: Ay, los títulos de las películas 'S', un oficio, una ciencia, un arte en vías de extinción que nunca recordará tiempos de tan deslumbrante brillo para el que vale la muestra de este botón: o Concentrado de literatura , píldoras de libido, guiños para el desahogo... trampantojos, en fin, para el escenario irreal donde se ambientaba la sexualidad de la época que pasaba del blanco y negro al color de la misma que las películas de vidas de santos cedían el paso a las de señoras, rubias mayormente, sin sostén.

Pero andaba yo con lo de las que, como sabrá el lector avanzado, no es una film propiamente dicho. Es, digamos, la película que Fomento se ha apañado para vestir de tecnología punta el anuncio de la ferroviaria entre Logroño y Castejón que el ministro De la Serna presentóen Logroño diciendo sin querer decir lo que dijo, que su corredor nacería en Miranda y moriría en Logroño de la misma forma que el Ebro nace en Fontibre y desemboca en Tortosa desde hace la de Dios. Inapelable, pongámonos como nos pongamos.

Pero si aún existe entre la Sonsierra y la Demanda hombre o mujer capaz de estimar la palabra de un ministro de Fomento de visita en esta región; si aún queda quien crea que algún día conocerá no ya un AVE en La Rioja, que para qué, siquiera una estructura de ferrocarril propia del siglo XXI con sus catenarias compensadas y su vía de ancho internacional; si aún vive quien conserve la ilusión de trenear mercancías desde aquí por encima de la velocidad de un quelonio... si lo hubiere, digo, a ese ciudadano de bien siempre le quedarán su fe inquebrantable (que vale un bitcoin) y las traviesas polivalentes, que son a la solución de las maltratadas infraestructuras ferroviarias de La Rioja lo que fueron las tetas de Susana Estrada al sexo en los 70: un trampantojo, una falsa ilusión.

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