TRADICIONES Y ZOMBIS

PABLO ÁLVAREZ

Andan estos días los partidos de los madriles muy preocupados por tontadas. Ya saben: que si hay que echar a Rajoy, que si España se rompe, que si eres un corrupto, que si tú más.

Afortunadamente en Logroño discutimos asuntos de mucha más enjundia. Como por ejemplo, la relación entre el asedio francés a Logroño en 1521 y los muertos vivientes. Vulgo zombis. No hay color, no me negarán.

La cosa es que en la misma noche de San Bernabé se ha organizado (una empresa privada, pero con la aquiescencia del Consistorio) una cosa que se llama «Survival Zombi». Que no es la primera vez que se hace por aquí, en realidad: unos se disfrazan de zombis, otros de persona normal (más fácil, claro) y luego los unos persigue a los otros hasta que, digamos, sacian su sed de sesos.

Pues bien. Dos partidos del Consistorio han puesto el grito en el cielo porque, claro, qué tendrá eso que ver con la rancia tradición que Logroño celebra por esos días. Ya saben, lo del pan, el pez, el vino y lo de pegarle palos al gabacho, afición ésta última muy española y mucho española.

No me voy a poner a discutir de tradiciones, sobre todo en un asunto como San Bernabé, en el que las susodichas son o bien muy nuevas (lo del reparto del pez) o bien más nuevas aún (lo de las evocaciones y las batallitas). Y, en fin, qué quieren que les diga: tengan en cuenta las horas (desde medianoche hasta el alba) y el público objetivo (jovenzuelos/as en edad de merecer). Que yo sepa, la única tradición bernabea de ese grupo demográfico es beberse media cántara de cerveza y otros espirituosos. Y pierdan cuidao: ésa no va a perderse. Se lo digo yo.

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