Ahora toca recuperar derechos

«Queremos un sistema de pensiones público y de calidad que garantice la redistribución de la riqueza y, por supuesto, que los salarios se incrementen todavía más para garantizar la viabilidad del sistema»

Produce en ocasiones vergüenza ajena y sonrojo escuchar algunas manifestaciones de nuestros responsables políticos al máximo nivel hablando de igualdad o pensiones, por no decir que se me antoja bochornoso escuchar a nuestro presidente del Gobierno de España decir «no hablemos de eso ahora», cuando le preguntaban su opinión sobre la brecha salarial en los días previos al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

Las multitudinarias concentraciones y manifestaciones celebradas ese día, a lo que se sumó una convocatoria de paros parciales de UGT y CCOO, pusieron de manifiesto la desigualdad salarial entre hombres y mujeres. Resulta inaceptable en una sociedad avanzada como la nuestra, y se me antoja imprescindible una ley que garantice la igualdad efectiva entre los dos géneros, porque nadie puede poner en duda que a igual trabajo debe corresponder el mismo salario.

Es entonces cuando oyes a algunas mujeres del PP, pero también de Ciudadanos, decir que ellas no van a hacer huelga, «no vamos a parar», haciendo un flaco favor a los que este año, mujeres pero también por supuesto hombres, con mucha más fuerza y empeño que nunca, hemos defendido esa necesaria igualdad, y hemos clamado en contra de la violencia de género y los todavía existentes techos de cristal.

Ahí aparece en escena la irrepetible presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, esa que va de 'progre' pero a la que el subconsciente le traiciona, esa que decía el año pasado que iba a dedicar las vacaciones a trabajar; esa que ahora dicen falsificó las notas para obtener su titulación académica. Y se descuelga diciendo que ella hará una huelga a la japonesa (trabajar más, en el mismo tiempo), y es entonces cuando alguien le contesta que vaya un día con las camareras de piso para que se deje de tantas sandeces.

Por lo tanto, mucho trabajo por hacer en nuestro país en materia de Igualdad, pero el empeño claro de la Unión General de Trabajadores de considerar una prioridad la erradicación de todo tipo de desigualdades, en especial esta, y asignar el calificativo de «feminista» a nuestro sindicato, solo puede significar un rumbo claro en esta dirección.

Por ir un poco más allá, me pregunto para cuando una mujer en las más altas responsabilidades, presidenta del Gobierno de España o presidenta de La Rioja. Y por hablar de mi organización, me pregunto si no toca ya, después de 130 años de historia, que una mujer sea secretaria general de la UGT; todo un reto para todos nosotros.

Y es ahora cuando en las calles es un clamor la necesidad de unas pensiones dignas; que la reforma del 2013 hay que derogarla; que el sistema debe ser financiado con impuestos; y hablando claro, «que el 0,25 es una mierda» cuando nos referimos a la revalorización anual. En definitiva, que queremos un sistema de pensiones público y de calidad que garantice la redistribución de la riqueza y no el reparto de la miseria y, por supuesto, que los salarios se incrementen todavía más para garantizar la viabilidad del sistema.

Y cuando crees que lo habías oído todo de los políticos, vuelven a sonar cantos de sirena desde el Partido Popular y Ciudadanos apostando por los planes de pensiones privados, en lugar de fortalecer el actual sistema, que por supuesto no podemos privatizar en manos de los bancos. Y es nada más y nada menos que el presidente del Gobierno, el que hace estas manifestaciones.

Ya no os digo nada cuando la bufón de la corte, Celia Villalobos -esa que llamaba a voces al chófer de su coche oficial pidiéndole explicaciones o que jugaba con la tablet mientras se debatía en el Parlamento- dice que esto se arregla echando dos euritos a la hucha todos los meses, para complementar la pensión. Una ocurrencia más si no se tratara de la presidenta de la Comisión del Pacto de Toledo, lo que pone de manifiesto que la privatización de las pensiones está más que arraigada en el PP.

No puede ser que se nos pida que ahorremos todos los meses cuando no llegamos a final de mes, cuando la precariedad en el mercado de trabajo parece que ha venido para quedarse, cuando la Reforma Laboral ha conseguido precarizar todavía más el empleo existente, cuando nuestro nivel de desempleo sigue siendo alarmante y los trabajadores «pobres» van a sustituir a la clase media como clase predominante en nuestro país.

Muchos retos por delante, y mucho trabajo por hacer. Pero como diría aquél, se atisba una luz al final del túnel en forma de elecciones, que esperamos propicie un cambio de Gobierno y, sobre todo, un cambio de políticas en favor de los más desprotegidos, para que el mantenimiento del estado del bienestar sea una prioridad, y para que la igualdad de oportunidades sea también irrenunciable.

Mientras, PP y Ciudadanos a lo suyo, alentados por los voceros de siempre y el resto, con UGT a la cabeza, apoyados por los de siempre, los trabajadores y trabajadoras de todo el país, a la calle a protestar.

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