Ahora sí toca meterse en el tema

Ahora sí toca meterse en el tema

«Queremos una ley de igualdad salarial y medidas políticas que pongan freno a la discriminación y a todas las brechas que existen en el mercado laboral...»

Estimado Sr. Rajoy, preste atención: Las mujeres somos el 51% de la población de su país. Nos roban más de 44.000 millones de euros anuales en salarios, pensiones y prestaciones. Se dejan de recaudar 20.700 millones de euros al año, en IRPF, cotizaciones al desempleo y a la Seguridad Social. Y solo por este hecho no puede seguir mirando para otro lado.

Sí, tiene que meterse en este tema ahora. Para eso es usted el presidente del Gobierno de este país. Y es el Estado el que tiene que poner soluciones. Lo dice la Constitución española, en concreto, su artículo 14, que contempla la igualdad de género como un derecho fundamental de las personas. Lo incumple, al igual que hace con los compromisos del Pilar Europeo de Derechos Sociales, que acaba de firmar el pasado 17 de noviembre en Gotemburgo y que forma parte de la estrategia europea. En su capítulo I, artículo 2 sobre igualdad de oportunidades y de acceso al mercado de trabajo, reconoce que la mujeres y los hombres -y cito textualmente- tienen derecho a la igual retribución para un trabajo de igual valor.

Sr. Rajoy, estamos en un contexto de recuperación económica que no se refleja en una mejora de la situación de la mujer. Las reformas laborales y las medidas de recorte, junto con la decisión de este Gobierno de no tomar medidas para avanzar en esta materia, están provocando situaciones de retroceso en muchos aspectos.

Hay mayor desempleo entre las mujeres que en los hombres (el 51,7% de los desempleados son mujeres); tienen menores tasas de actividad (1,48 puntos menos que los hombres); el tiempo parcial tiene nombre de mujer (el 24% del total de mujeres ocupadas lo hacen a tiempo parcial y más del 74% del empleo de este tipo); y las mujeres asumen mayoritariamente el cuidado de sus hijas, hijos y familiares (el 92,63% de las que se acogieron a excedencia por cuidado de hijos e hijas, con la implicación que tiene para su carrera profesional y para su jubilación).

A esta situación hay que añadir una intolerable violencia de género en aumento. El Pacto de Estado es claramente insuficiente porque no tiene en cuenta la protección a las víctimas en el ámbito laboral, y puede quedar en papel mojado si no se dota de recursos económicos y humanos suficientes. Su Gobierno, en este sentido, da pasos atrás. Desde 2010 se ha reducido, en más de 20 millones de euros, el gasto presupuestario destinado a establecer medidas para la igualdad y contra la violencia de género.

Esta es la realidad. De nada valen las muestras de triunfalismo de su Gobierno y los argumentos de barro que su partido se esfuerza en difundir, cuando la tormenta arrecia. No es verdad que haya más mujeres que nunca trabajando en nuestro país. Con los datos de la EPA de los últimos 11 años se puede comprobar que en 2017 hubo 8.558.500 mujeres ocupadas, 106.000 menos que en el año 2008. Y lo mismo sucede en términos de tasa de empleo. Y no es verdad que la brecha salarial sea la más baja de la historia. Los datos que ofrecen nos sirven para compararnos con Europa, pero mientras los otros países reducen sus brechas, España continúa estancada. Los datos del INE nos dicen que la brecha salarial es casi del 23% y es superior a la que existía en 2010.

Su Gobierno se jacta, en la Declaración por el Día Internacional de la Mujer aprobada en el último Consejo de Ministros, de que en los últimos años en nuestro país se han producido importantes avances para conseguir la igualdad real y efectiva y para ello presume del alto nivel educativo de las mujeres.

¿Y dónde encuentra la salida esa mujer con elevado nivel educativo? En trabajos precarios, parciales, porque es lo que nos ofrecen y nos obligan a construir carreras de cotización que nos dirigen hacia la pobreza no solo durante nuestra trayectoria laboral, sino en las pensiones (donde existe una brecha del 37%).

Tampoco puede ampararse en diálogo social porque en la mesa de calidad por el empleo constituida en noviembre de 2017, en la que en su declaración dice que se están analizando diferentes medidas para reducir la brecha salarial de género, solo se ha presentado la posibilidad de realizar auditorías para empresas de más de 250 trabajadores, cuando más del 90% del tejido industrial son muy pequeñas empresas.

Usted sabe, Sr. Rajoy, que con la negociación colectiva no basta. La reforma laboral que su Gobierno aprobó arrebató a los trabajadores buena parte de sus instrumentos para defender sus intereses. Incrementó la capacidad empresarial de tomar medidas unilaterales. Y los empresarios, como usted, miran para otro lado.

Queremos una ley de igualdad salarial y medidas políticas que pongan freno a la discriminación y todas las brechas que existen en el mercado laboral; que impulsen mayor corresponsabilidad y más y mejores servicios para cuidados, públicos y de calidad; un modelo de educación pública igualitaria; medidas que pongan freno a la violencia machista en todos los ámbitos, también en el trabajo.

Queremos cambiar las cosas. Y por eso hemos convocado hoy una huelga general de dos horas por turno el 8 de marzo. Pero, Sr. Rajoy, el 9 de marzo y los siguientes seguiremos estando ahí, exigiéndole que cambie de políticas. Ya no nos valen las palabras ni los gestos. Queremos hechos.

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