TALLER DE REPARACIONES

MANUEL ALCÁNTARA

Si Cataluña se sale de España es porque no ha entrado en razón. Los jueces y los fiscales ya no confían en los Mossos d'Escuadra y los magistrados critican su actuación durante el 1-O. Creen que se pusieron de perfil para que no les rompieran la cara. El independentismo ha pegado un petardo y se han roto muchas cosas, tantas que ahora hay que juntar los pedazos. En Madrid y Barcelona, la llamada mayoría silenciosa ha salido a la calle para hacerse oír. Miles de personas clamando por la unidad de España y por el diálogo. Algunas banderas eran blancas. Otras pedían que Puigdemont entrara en la cárcel y otras solicitaban que el 'president' se entendiera con Rajoy. «Carles, Mariano, a ver si nos hablamos». Mientras, Rajoy afirma que la Guardia Civil y la Policía seguirán en Cataluña hasta que vuelva la normalidad que hace años no comparece.

El éxodo y el llanto no están impidiendo la fuga de empresas, porque los que se van acarrean en su huida no sólo con lo que era suyo sino con lo nuestro. La malcasada se quiere llevar los manteles y los cubiertos. No acaban de entender que salir de España equivale a salir de la Unión Europea. ¿Dónde irán que más valgan? y, sobre todo, donde más cobren. Se va Agbar y Planeta piensa irse. ¡Qué solos se quedan los independentistas!, aunque el separatismo esté vivo. Los dirigentes de los tres partidos tienen que llevar protección de la Policía por la subida de tensión en la calle. Los que se han educado en el odio han aprovechado tan bien la lección que ahora están dando clase a los más jóvenes. Los que creen que dentro de la ley se puede negociar todo, como dice Rajoy, se equivocan, porque hay cosas innegociables por muchos mediadores que haya y por más que se aplace el artículo 155, que puede acabar en una cornucopia legal sin que nadie se decida a descolgarlo.

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