LA TABLA DE FLANDES

MANUEL ALCÁNTARA

Así tituló el gran Arturo Pérez Reverte, escritor y navegante, la novela que leíamos cuando éramos más jóvenes o, en mi caso, menos viejos. Ahora el expresidente de la Generalitat está huido en Bélgica con cuatro exconsejeros del Govern. Nunca sabremos si las buenas novelas imitan a la mala vida o es al revés, pero lo cierto es que Carles Puigdemont está escondido con cuatro consejeros que le aconsejaron muy mal. No se rompe un país impunemente, aunque esté bastante destrozado. Lo que se juzga es una manera de entender el independentismo y de saltarse sus discutibles trámites. También el santo Job debió de impacientarse. No sé si perder la razón precede a la pérdida del juicio, pero sé que me queda muy poco tiempo para enterarme. ¿En qué va a quedar Cataluña si continúa el desguace? Ya hay empresas que protestan contra el boicoteo de todos los productos catalanes, sin distinguir entre Dalí y Miró y algunos líquidos seudónimos que sientan muy bien, como el Juve y Camp, a condición de no confundirlo con un postre.

El abogado de Puigdemont sigue proponiendo que sea interrogado en Bélgica, aunque le pilla algo más lejos que Alcalá Meco. El maldito independentismo ha logrado que Cataluña se parta a sí misma en dos y el miércoles se enfrentaron en la estación de Sants los miembros de la Mesa del Parlament, con banderas esteladas, con otros que llevaban la bandera española. Ya están en chirona el exvicepresidente Junqueras y algunos de sus íntimos. Todos los momentos son malos, pero este es el peor porque nos ha tocado presenciarlo. España no se entiende sin Cataluña y Cataluña no quiere entenderse con España, porque es una parte de ella y no le da la gana. No vale la calma, porque nadie la tiene, ya España está de los nervios. Peor es salir de la cárcel para entrar en razón porque el 'seny' ha perdido la llave.

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