EL SUMIDERO

MANUEL ALCÁNTARA

Las negociaciones están en punto muerto y nosotros estamos malheridos. El Gobierno sigue dudando si es el momento de aplicar el artículo 155 o dejarlo para luego y en ese mar de dudas se ahogan los políticos acostumbrados a navegar entre dos aguas. La Generalitat descarta celebrar elecciones y Puigdemont no sabe si declarar la república o aguardar a que ella venga. Mientras, De Guindos nos asegura que no habrá ningún 'corralito' en España, aunque las vacas del pueblo se escapen. Es curioso que los más intranquilos quieren repartir tranquilidad, pero la crisis catalana, más que una crisis, es un hundimiento. ¿Cómo salir del boquete? Mientras más se cava se hace más hondo y la avería puede acabar costando a España 13.000 millones de euros.

Les dirán a nuestros descendientes, con caras más o menos compungidas: «Aquí estuvo Cataluña». El ultimátum también tiene fin, aunque el Gobierno y el PSOE sigan dando nuevas oportunidades al funesto separatista don Carles. Una oportunidad más para evitar la aplicación del artículo 155. No se puede restablecer la legalidad si no ha existido antes y el conflicto viene de antiguo. Josep Pla cuenta en 'El cuaderno gris' que cuando él era muy joven oyó en el casino a un viejo que le dijo: «No vaya usted a cometer el mismo error en el que cayeron nuestro señor Jesucristo y los liberales de San Feliú de Guixols: creer que el hombre es redimible».

La Generalitat insiste en que no habrá rectificación si Rajoy ejecuta la intervención, pero la fuga de empresas continúa, cada vez a mayor ritmo. Ya han puesto tierra de por medio 917. Buscan su sede social en otro sitio, ya que cualquiera es mejor que el que tienen en estos momentos, que amenazan con ser duraderos.

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