No es la solución

La fotografía que ayer celebró en La Moncloa el acuerdo para que los vehículos pesados circulen desde hoy por la AP-68 en lugar de hacerlo por la N-232 no debe interpretarse como la solución definitiva a nada. Más bien al contrario, sólo puede entenderse como punto de partida en el itinerario que La Rioja debe recorrer aún hasta obtener una respuesta satisfactoria al déficit de sus infraestructuras terrestres de comunicación. Porque la histórica desatención que el Ministerio de Fomento ha prestado a esta región en las últimas décadas, con independencia del nombre y color político de su titular, no se supera con un apaño para sacar algunos camiones de la nacional. Un apaño que, dicho sea de paso, correrá de cuenta de los riojanos, que a través de los Presupuestos de la Comunidad abonarán 900.000 euros al año, además de la parte proporcional de los 456.000 que pagará el Estado en esta ronda. Un pico que añadir a la millonaria aportación regional a la pretendida 'gratuidad' de la autopista en los trayectos de ida y vuelta dentro de la comunidad, aportación que las administraciones regional y central comparten desde el 2009 y que se cifró para el periodo 2009-2026 (año en que concluye la concesión) en 137 millones de euros. Lo dicho, un apaño millonario, que no la solución.

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