PARA ESTO SIRVE EL SENADO

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ - EL TRAGALUZ

Durante años, los senadores se las han visto para defender el alcance de sus funciones porque entre los ciudadanos fue penetrando la idea de que la Cámara Alta es totalmente prescindible (de hecho hay países unicamerales como Dinamarca o Suecia) y que ha devenido en un retiro dorado para políticos regionales pero, sobre todo, en un espacio de aforamiento para investigados por corrupción. Esas ideas se fueron solapando sobre el papel que al Senado se le supone, como cámara de representación territorial, de mejora de las leyes que llegan del Congreso aplicando sobre ellas la sensibilidad de las autonomías.

Desde el pasado viernes, sin embargo, los senadores ya están en mejores condiciones de justificar su sueldo. En ejercicio de una de sus funciones privativas, el pleno autorizó al Ejecutivo a aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña para poner fin al proceso separatista con el que los anticapitalistas y las plataformas ciudadanas lideradas por los 'jordis' han liquidado el nacionalismo moderado en esa comunidad. Sólo el PNV puede continuar hoy presentándose (en sus manos está seguir haciéndolo) con esa tarjeta de visita después de purgar el 'plan Ibarretxe' y de desembarazarse de la amenaza voraz de los radicales abertzales. Un dato inobjetable: durante meses, TV3 le ha dado más resonancia a Otegi que ETB.

Pero a lo que iba este suelto. Para esto, entre otras cosas, sirve el Senado: para propiciar la restauración de la legalidad en Cataluña, rescatar las instituciones del desvarío secesionista y controlar la proporcionalidad del Estado de Derecho en el cumplimiento de sus obligaciones.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos