SIJENA

PÍO GARCÍA LOCO POR INCORDIAR

Cuando vi a varias personas a punto de pegarse por cuarenta piezas de arte románico pensé que por fin nos habíamos convertido en un país culto. ¡Ya iba siendo hora! Por un buen pantocrátor metido en su mandorla y en posición de sí que merece la pena llevarse un par de hostias, hombre. De seguir por ese camino, tal vez consigamos recuperar la enseñanza del latín y de la filosofía en los planes de estudio, aunque solo sea para echarnos unas risas epicúreas de los padres obsesos de la robótica.

En fin, el caso es que veía yo con una sonrisa beatífica las cargas policiales de los Mossos -que parecen haber recuperado su perdida ferocidad- cuando de repente pensé que igual el arte románico era lo de menos en este fregado. Llámenme tiquismiquis, pero me quedé con la mosca tras la oreja. Así que decidí descargarme las estadísticas oficiales de la Generalitat correspondientes al año 2016 (pre155). Las piezas de Sijena estaban entonces pacíficamente expuestas en el Museu Diocesà i Comarcal de Lleida, visitables por cualquiera al módico precio de 5 euros (entrada reducida, dos euros y medio). Las vieron 12.802 personas en todo el año. Fue el quincuagesimoséptimo museo más visitado de Cataluña, por detrás de centros tan admirables como el Museo de la Piel de Igualada (19.104 visitas), el Museo de la Vida Rural de Espluga de Francolí (18.662) o el Museo del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú (32.362). Todos ellos quedan muy lejos del museo más frecuentado de Cataluña, el del Fútbol Club Barcelona (1.947.014 visitantes).

Ahora pienso melancólicamente que el verdadero expolio hubiera sido llevarse a Sijena una camiseta vieja de Asensi.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos