Siguen las marrullerías

Tras las declaraciones de Junqueras en las que proponía la elección de un presidente efectivo de la Generalitat que pueda gobernar, mientras Puigdemont quedaría entronizado como un presidente 'simbólico' en el extranjero, el expresidente ha hecho saber que, antes de aceptar esta solución dual para salir del impasse, es partidario de «nuevas elecciones». Tal actitud pone de manifiesto que Puigdemont y quienes le acompañan en la aventura independentista piensan que ganar tiempo puede dar una opción a su jefe de filas. Creen que estamos ante un ejercicio de estrategia política, y que si juegan bien las cartas y tirando de marrullerías, Puigdemont puede salirse con la suya. Y se equivocan absolutamente. Ya es hora de que el nacionalismo soberanista entienda que, ante el intento de destruir la legalidad, el Estado ha reaccionado con toda la fuerza de su propia legitimidad, de manera que quienes participaron en la intentona deberán responder de sus actos ante un tribunal, acusados de delitos gravísimos.

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