En Servicios Sociales, el PSOE sí tiene un modelo

«No podemos continuar por más tiempo sin analizar el modelo de gestión de servicios esenciales para la ciudadanía como la ayuda a domicilio o la intervención con menores en situación de riesgo»

Cuca Gamarra no cree en los Servicios Sociales municipales. La alcaldesa dice lo contrario, probablemente porque ha descubierto que ponerlos en el centro del discurso político y decir que se «es social» reporta interesantes réditos electorales. Pero si se rasca, un poquito, más allá del discurso electoralista y la política de fotografía, es fácil darse cuenta de que ni hay un compromiso real del equipo de Gobierno del Partido Popular con esta unidad esencial del organigrama municipal ni una apuesta seria y ambiciosa con su desarrollo. Es difícil apostar de verdad por aquello en lo que no se cree; aquello que, en el fondo, no se llega a entender del todo.

Superado el ecuador de la legislatura, encontramos unos Servicios Sociales caracterizados por la saturación, el estancamiento, el conformismo de sus responsables políticos y los conflictos derivados de una contratación pública irresponsable y una deficiente gestión del personal. El cacareado compromiso social de Gamarra no va más allá de promesas electorales como el registro de familias monoparentales o el carné local de familia numerosa que, además de ser dudosamente eficaces y carecer por completo de ambición, siguen sin haber sido puestas en marcha cuando quedan menos de dos años para finalizar su segundo mandato. Presumen de aumentar la partida de Servicios Sociales año tras año, para luego comprobar que dejan sin ejecutar una cantidad creciente en cada ejercicio.

Los conflictos han sido una constante, con hitos históricos como la huelga de trabajadoras sociales o la rescisión del contrato del servicio de comidas a domicilio. Este caso paradigmático de gestión irresponsable ha precisado, además, de un continuo trabajo de presión por parte de la oposición para lograr alcanzar el objetivo final de la rescisión y habiendo destrozado por el camino un servicio tan sensible y necesario.

Promesas escasas e incumplidas, conflictos derivados de una gestión negligente y de la falta de modelo más allá de la inercia y una desastrosa ejecución presupuestaria son los sellos de identidad del Partido Popular en el Ayuntamiento de Logroño.

Mención aparte merece la incapacidad para hacer valer los derechos de los logroñeses frente al Gobierno de La Rioja. Posiblemente sean los Servicios Sociales una de las áreas en las que más patente se hace esta incapacidad. El dinero que se recibe por parte de la Comunidad Autónoma para garantizar la prestación de Servicios Sociales es escaso y se paga tarde. Es evidente que Cuca Gamarra es incapaz, o no tiene interés en ello, de exigir lo que es de justicia para Logroño ante el Ejecutivo regional.

Pero al contrario que el Partido Popular, el PSOE sí cree en los Servicios Sociales porque los defendemos como herramienta de transformación social y apostamos por la necesidad de abrir un profundo debate que implique a especialistas en la materia y a los técnicos de la unidad para abrir el camino para dar respuestas a los nuevos retos que este sistema de protección social tiene ante sí.

Es imprescindible apostar por la modernización de los Servicios Sociales desde un análisis profundo de sus necesidades. Confiar en los profesionales que los conforman y cuyas reivindicaciones, más allá de lecturas interesadas del equipo de Gobierno del PP, no tienen otro fin que reclamar los medios para hacer su trabajo con dignidad y calidad, centrándose en la intervención social que precisan las familias logroñesas y no quedando atrapadas en la mera gestión de ayudas de emergencia social. Dotémosles de medios para que puedan superar la respuesta a lo urgente, para que puedan hacer lo importante.

No podemos continuar por más tiempo sin analizar el modelo de gestión de servicios esenciales para la ciudadanía como la ayuda a domicilio o la intervención con menores en situación de riesgo. Estamos obligados a implementar medidas concretas que nos permitan garantizar que la contratación para la prestación de estos servicios por parte de terceros no va en detrimento de la calidad del servicio que reciben las personas usuarias o de las condiciones laborales de quienes los prestan de manera directa. Y debemos empezar a plantear, desde la seriedad y el rigor, pero también desde la responsabilidad y el compromiso con los servicios públicos, la posibilidad de avanzar hacia un modelo de gestión directa de aquellos más sensibles.

Es preciso hacer una apuesta real por la participación, convertir los consejos sectoriales en auténticos laboratorios de ideas que permitan la innovación en la planificación estratégica de políticas dirigidas a sectores específicos como las personas con discapacidad, la diversidad cultural, la infancia y la juventud o las personas que atraviesan una situación de pobreza o exclusión social.

Ambición, modernización, innovación, apuesta por los profesionales, gestión responsable, participación real y efectiva y puesta en valor de la calidad en la atención por encima de criterios meramente económicos. El Partido Socialista sí tiene un modelo para los Servicios Sociales de Logroño porque sí creemos en ellos.

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