Septiembre

SYLVIA SASTRE

Julio para unos, y agosto para otros, suelen ser los meses que se asocian con la ruptura y cambio del orden habitual en la vida personal y de trabajo debido a las vacaciones; escolares, trabajadores y también jubilados sienten que los días se alargan adoptando nuevas formas, tiempos y tareas que rompen el trepidante ritmo cotidiano, llamando a la calma personal e intimidad con una expectativa de placer, reposo, y quizás de transformación o recuperación del desgaste laboral o rutinario. En cambio, septiembre suele ser el tiempo del retorno (abrupto o progresivo) al ritmo y orden de aquella realidad cotidiana que afrontamos animosamente formulándonos la obligada pregunta de: ¿qué tal las vacaciones? ¿han sido buenas y reparadoras? en espera de recibir una respuesta positiva solo matizada, si acaso, por los fenómenos metereológicos acontecidos o de la fluidez del transporte a nuestros lugares de destino.

En este trasiego de ida y vuelta, generalmente confiamos que el efecto de las vacaciones sea beneficioso y reparador, física y psicológicamente, dejando atrás la fatiga, el stress y las rumiaciones habituales permitiéndonos retomar las fuerzas necesarias para afrontar los avatares hasta el nuevo período de descanso. Pero, según estudios realizados, más de un tercio de las personas consideran que sus beneficios se esfuman rápidamente al inicio del retorno, agotando pronto las supuestas reservas. Quizás sobreestimamos el efecto reparador de las vacaciones o, quizás, sea un error creer que ese paréntesis puede transformar o remediar la presión y complicaciones laborales, etc. que haya. Lo cierto es que, a nuestra reincorporación, la realidad espera con el ritmo y presión sostenida habituales, más aún porque el parón habido no ha detenido su curso sino que, lo acontecido durante ese tiempo, reclama una intensificación de nuestra atención. Quizás también pueda ser debido a que apreciamos los beneficios del reposo vacacional cuando ya finaliza su disfrute o, tal vez, porque somos de aquellos que han aprovechado este tiempo para hacer lo que no se ha podido afrontar a lo largo del año.

En cualquier caso, bienvenidos a este retorno tras un período vacacional que ha sido extraño e inquietante por el dolor que nos ha embargado en agosto, y que nos conduce a un septiembre que augura tempestades a nivel nacional e internacional.

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