SUS SEÑORÍAS RIOJANAS

PABLO ÁLVAREZ

LA Rioja tiene reservados en el Congreso de los Diputados cuatro sitios para otros tantos diputados. Y están ahí porque los hemos enviado nosotros, en teoría para que hagan eso tan bonito de defender nuestros intereses.

Pero, ay, la teoría sólo es teoría. Desde que el mundo es mundo, siempre que nuestros cuatro diputados han tenido que demostrar si son riojanos o de Murcia, la respuesta ha sido invariable: ahí os vayan dando. Que aún falta para las elecciones.

Aún estoy por conocer el caso de un diputado riojano que se haya enfrentado a su partido para defender los intereses de sus votantes. Ellos están ahí, hacen preguntas que el gobierno responde sin mucho interés, presentan iniciativas que saben que no irán a ninguna parte y cada tantos días aparecen por Logroño para dar una rueda de prensa. Y cuando llega una votación en la que los intereses de La Rioja se vean lesionados, ellos votan invariablemente lo que les diga su partido.

Se podría hablar de presupuestos, de infraestructuras y de otras cosillas. Pero el ejemplo del cupo vasco es pluscuamperfecto. Hace cuatro días se acaba de aprobar un 'cuponazo' que no entiende prácticamente nadie, pero que viene a asegurarse de que una de las comunidades más ricas de España siga disfrutando de un sistema que le beneficia claramente con respecto al resto. Sin entrar en fondos ni en derechos históricos (que no son derechos ni son nada, habría que recordar) es evidente que el asunto a los riojanos no nos beneficia, sino todo lo contrario. Pero nuestros cuatro diputados votaron a favor sin decir esta boca es mía. Muchas gracias, señores Carreño, Cotelo, Del Río y Luena: un detallazo.

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