La seguridad en el ciberespacio

«El ciberespacio es utilizado para delinquir, para atacar y difamar, para defraudar, para radicalizar individuos, para reclutar potenciales terroristas..., para difundir discursos de odio o para tratar de atentar contra infraestructuras críticas»

Internet y las tecnologías de la información (TIC) están configurando el día a día de organizaciones, empresas y ciudadanos. La democratización de un conocimiento diverso y de calidad, el acceso a nuevos productos y servicios, y la mejora de las capacidades de comunicación son sólo algunos de sus mayores beneficios.

Pero a su vez, este nuevo no-espacio, no físico, ha generado una serie de nuevas amenazas de diversa naturaleza, evolutivas y adaptativas al entorno. El ciberespacio es utilizado para delinquir, para atacar y difamar, para defraudar, para radicalizar individuos, para reclutar potenciales terroristas, para vulnerar la intimidad, para difundir discurso de odio o para tratar de atentar contra infraestructuras críticas. Los objetivos de los ataques son los estados, los gobiernos, las empresas, el sector público o los propios ciudadanos. Y los atacantes, también actores estatales o no estatales, se aprovechan del anonimato, rapidez, viralidad y bajo coste que ofrece la red.

* Codirector del curso 'Inteligencia y seguridad
La seguridad en el cibesespacio'.

En lo que algunos analistas han denominado 'conflictos de cuarta generación', nuestras sociedades sufren en la actualidad una ciberguerra, siendo preciso recordar que esta situación ya fue planteada hace muchos años, destacando los análisis de John Arquilla y David Ronfeldt en (1996) y los coroneles chinos Quiao Liang y Wang Xiangsui en (1999), que señalan cómo la violencia ha dejado de ejercerse, parcialmente, a través del uso de armas de fuego, y cómo ha derivado hacia la desinformación y el control de áreas sensibles de países y sociedades, como la economía, la energía y los recursos, siendo la tecnología parte de ese engranaje. Así lo entendió Francia, por ejemplo, cuando en el año 1997 decidió crear una Escuela de Guerra Económica. La denominada inteligencia económica es una cuestión de Estado, centrada en la defensa de los intereses estratégicos nacionales y a desarrollar en continua relación de confianza con las empresas.

Los citados estudios conectan con el concepto de 'posverdad', tan de moda, que ha puesto en evidencia cómo el ciberespacio, apoyado en desarrollos tecnológicos, se utiliza al servicio de procesos de engaño, decepción o manipulación, invocando a las emociones por encima de los hechos.

Nos enfrentamos, en el ciberespacio, a actores inteligentes y con grandes capacidades. El crimen organizado es capaz de reclutar a los mejores abogados, blanqueadores de capitales, hackers o expertos en ingeniería financiera. Grupos criminales, expertos en que utilizan procesos de inteligencia colectiva y En 2013, grupos del Este robaron en India y Emiratos Árabes Unidos números de tarjetas prepago Visa y MasterCard. Eliminaron los límites de crédito. Distribuyeron la información a grupos criminales de 12 países que imprimieron las tarjetas. A su vez estos grupos vendieron las tarjetas. En 10 horas se produjeron 36.000 transacciones en cajeros de 27 países diferentes, por un importe de 45 millones de dólares.

El proceso de cambio al que asistimos es complejo, continuo y acelerado. Expertos jurídicos y en ética deberán ir regulando continuamente la utilización de nuevas innovaciones, mientras que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deberán desarrollar un pensamiento prospectivo que permita anticipar la amenaza. Nuevos desarrollos, como los dispositivos portables (), la computación en la nube, el big data, Internet de las cosas presentan multitud de ventajas y oportunidades para el desarrollo y el bienestar, a la vez que son fuente de nuevas amenazas. En un mundo en que todo está conectado todo es susceptible de ser hackeado. La nanotecnología o la biomedicina también serán un gran factor de cambio, como sucede con CRISPR/Cas9, un editor genético de ADN que puede ser considerado como de doble uso. Por el contrario, desarrollos como Blockchain ofrecen oportunidades para luchar contra la corrupción y el blanqueo de capitales.

Desde hoy y hasta el próximo 13 van a abordarse estas y otras cuestiones en el curso de verano que va a celebrarse en la Universidad de La Rioja; ya que es preciso generar talento frente a los riesgos derivados del ciberespacio, talento colectivo, en personas con pasión y compromiso. Los riesgos del siglo XXI exigen altas dosis de conocimiento especializado y creatividad, porque, como bien señalaba Orwell, «ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante».

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