Seguridad sin alternativa

La Plataforma de afectados por el desvío obligatorio de camiones a la AP-68 ha recibido el apoyo de catorce ayuntamientos cuyos alcaldes han firmando un manifiesto en el que se declaran contrarios a la restricción de la circulación de vehículos de cuatro o más ejes por las carreteras nacionales 232 y 124. El escrito, al que se han adherido entre los firmantes hasta ocho consistorios gobernados por el PP, impulsor de la medida desde los ejecutivos regional y central, antepone «la seguridad vial en todas las carreteras» a otras consideraciones, pero denuncia inconvenientes, entre ellos el traslado de parte del tráfico pesado, y con él el de la peligrosidad y potencial siniestralidad, a otras vías, como ha ocurrido con la N-121C (Tarazona-Tudela) y la NA-134, también conocida como carretera del Ebro. Los firmantes aluden también a problemas de índole familiar y económico tanto de los conductores obligados a variar sus rutas como de los establecimientos que jalonan la N-232, cuya actividad se ha visto minimizada desde la entrada en vigor de la medida. Y siendo constatables los hechos anteriores, frente a su evidencia se antoja complicada cualquier otra opción. El interés general y el de la seguridad vial no se discuten cuando lo que está en juego son vidas humanas. Y así, el comprensible interés de la Plataforma y de los alcaldes firmantes del manifiesto por el desarrollo de sus municipios se diluye frente a la realidad mientras no se plantee una alternativa eficiente y efectiva.

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