La sangría incesante

Sesenta municipios de La Rioja, un tercio del total, cuentan con menos de cien vecinos. La datos del padrón ratifican un problema que se agudiza año tras año y que parece no tener fin. Hay lugares antaño pujantes, como Cervera del Río Alhama, en los que la sangría resulta ya devastadora: desde el año 2000 ha perdido 614 empadronados. La despoblación de la sierra y de las zonas rurales tiene su inevitable corolario en el incremento de población de Logroño y de los municipios del área metropolitana. El Gobierno autonómico lanzó hace unos meses su Agenda para la Población de La Rioja 2030 que revelaba la preocupación del Ejecutivo no solo por la despoblación rural sino por la debilidad demográfica que demostraba la región. Se trata de un problema muy complejo y para el que no caben soluciones mágicas, aunque sería deseable bajar pronto de los grandes enunciados y de los propósitos generales y plantear ya medidas concretas y urgentes, encaminadas al menos a hacer factible y no demasiado onerosa la vida de aquellos que decidan quedarse en el mundo rural, para empezar mediante un despliegue óptimo de las redes de telefonía e Internet.

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