SALIR DE DUDAS

MANUEL ALCÁNTARA

Los únicos responsables de los crímenes son los criminales, pero los buscamos por otros sitios, sabiendo que alguna responsabilidad tienen que tener los que no son sospechosos, incluidos los que nunca han infundido la menor sospecha. El fanatismo independentista ha triturado la unidad. ¿Cómo caminar juntos si cada uno vamos por nuestra cuenta, aunque el riesgo sea de todos? Lo cierto es que no todo va mal cuando a El Corte Inglés le va mejor que nunca, aunque al Real Madrid, que no pudo con el Valencia, puede irle mejor. La vida es lucha, según dicen, y en el combate entre Mayweather y McGregor salieron ganando los promotores, aunque perdiera el boxeo frente al negocio. Quiza lleve razón Rajoy, que es una persona demasiado razonable, al negarse a escuchar las afrentas. Bastantes cosas tiene que oír. Ha abierto el curso político donde hay más matriculados que nunca, mientras Puigdemont, que preside la Generalitat, y Ada Colau, que es la alcaldesa de Barcelona, justifican los abucheos y los insultos al Rey de su hospitalaria ciudad, «archivo de la cortesía», que dijo aquel soldado que nos enseñó a hablar.

«Las afrentas de Puigdemont no variarán mi rumbo», ha dicho Rajoy. Le basta con no escucharlas, por mucho que griten. El referéndum ilegal, que envenena nuestros sueños de concordia, nos desvela incluso a los que lo mejor que hemos hecho en esta corta vida es dormir. «Lo último que quiere ahora la sociedad catalana es la ruptura», ha dicho don Mariano, atribuyéndose unas condiciones de adivino que jamás había demostrado anteriormente. Algunos sí creemos que las tiene. Lo que ocurre es que prefiere ocultarlas. Ahora han conminado a Puigdemont a renunciar a su plan de división y de radicalidad. Ningún político enseña sus cartas. Los que las muestran no son políticos y los demás no somos augures. Sólo sabemos que el 1 de octubre no habrá referéndum.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos