¿Sabes quién hace tu ropa?

Este mensaje pretende despertar la curiosidad por conocer cómo y quién hace la ropa que llena los armarios. Si queremos que haya cambios en el modelo de producción también debe de haberlos en el modo en que consumimos

«Es fundamental informar y aprender para poder decidir qué vestimos, a quién compramos y qué suponen esas decisiones. Pero además hay que empoderar a las personas, más allá de su función de consumidores y a las empresas para que ofrezcan productos y servicios que aporten más valor. Creo que hemos de recuperar la capacidad de liderar los cambios que nos lleven hacia una vida y un planeta mejor para todos los que lo habitamos». The Slowear Project. Angels Biosca

La industria textil es la segunda industria más contaminante después de la del petróleo y una de las que más vulnera los derechos laborales y humanos de los trabajadores. Se calcula que en el mundo existen mas de 30 millones de personas sin otra alternativa a la esclavitud. Gran parte trabaja en la industria textil y la mayoría son mujeres, existiendo, también, niñas y niños.

La industria del calzado subcontrata un 60% del trabajo en el sector informal. Suelen efectuarlo mujeres desde su casa mientras cuidan de sus familiares, o trabajan en el campo. Ganan menos de 50 euros mensuales cuando el salario digno es de 200.

El 20% de la contaminación que llega a nuestro suministro de agua proviene de la industria textil. El consumo de ropa produce 1,5 toneladas de CO2 por hogar al año. El equivalente a conducir 6.000 coches. En España se tiran entre 8 y 9 kilos de ropa por persona anualmente.

Según Green Strategy, la sostenibilidad en la moda se define como: ropa, zapatos y accesorios que se fabrican, comercializan y utilizan de la manera más sostenible posible, teniendo en cuenta tanto los aspectos ambientales como socio-económicos. En la práctica, esto implica un trabajo continuo para mejorar todas las etapas del ciclo de vida del producto, desde el diseño, la producción de materias primas, fabricación, transporte, almacenamiento, comercialización y venta final, utilizar, reutilizar, reparar, rehacer y reciclar el producto y sus componentes.

Hoy, 24 de abril, se cumplen cinco años de la tragedia de Rana Plaza (Bangladesh) en la que fallecieron 1.133 personas y alredor de 2.500 resultaron heridas por el derrumbe del edificio donde trabajaban en condiciones laborales pésimas de falta de seguridad y jornadas maratonianas. Este fatídico acontecimiento hizo pública la situación en la que se encuentran muchos trabajadores e hizo tambalear los cimientos del negocio de la confección al poner en entredicho sus métodos de subcontratación.

A raíz de esta tragedia surgieron varios movimientos de concienciación sobre el origen de las prendas que se comercializan en occidente y que luchan por mejorar las condiciones laborales de los talleres textiles de países como Bangladesh.

El más internacional es Fashion Revolution, una plataforma fundada por Carry Somers y Orsola de Castro en Reino Unido a través de la cual cada 24 de abril se quiere celebrar, recordar y promover un cambio que exija a esta industria que esclaviza a trabajadores y que consume los recursos una industria limpia y transparente. Este año son más de 90 los países que participan con algún evento o actividad.

La misión es sencilla: remover conciencias y dar voz a la realidad que viven millones de familias empleadas en los precarios talleres de confección pero defendiendo la industria de la moda y el trabajo bien hecho. ¿Quién hace mi ropa? Este mensaje pretende despertar la curiosidad por conocer cómo y quién hace la ropa que llena los armarios. Si queremos que haya cambios en el modelo de producción también debe de haberlos en el modo en que consumimos.

Eva Kreisler, coordinadora de la campaña Ropa Limpia, dice que si transformamos la industria de la moda, lo transformamos todo. Y es que cada vez que compramos una prenda estamos dando nuestro beneplácito a unos valores determinados. El ecodiseño debería estar completamente involucrado en cualquier creación textil.

En estos últimos años hay cada vez más grupos, asociaciones y plataformas que dan alternativas a esta abusiva rutina de 'comprar-usar-tirar' en España, como Moda Sostenible La Rioja, cuyo objetivo es visibilizar y dar a conocer esta forma de entender la moda, invitar a la reflexión del consumo propio y colectivo y generar alternativas.

Antes de adquirir cualquier tipo de prenda hagamos un ejercicio de reflexión: «¿Realmente la necesito?». Investiguemos e informémonos de si ha sido respetuosa con quien la ha cosido y donde se ha cosido, y con el medio ambiente. Busquemos alternativas como la segunda mano, el intercambio de ropa, alquilar o el do it yourself (DIY) que favorecen la salud del planeta, potencia la reutilización y nuestro bolsillo agradece. Fomentemos las '3R': reducir, reutilizar y reciclar.

La revolución de la moda comienza por los propios consumidores. Seamos conscientes y responsables.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos