Ruggeri y la extraña maldición

Óscar Ruggeri, en un partido del Logroñés ante el Betis. :: l.r./
Óscar Ruggeri, en un partido del Logroñés ante el Betis. :: l.r.

VÍCTOR SOTO

Cada vez que se acerca un Mundial, en Argentina se abre un período oscuro, de nigromancias, creencias y supersticiones. Cada persona puede tener la suya (ropa guardada en cajones que reaparece cuatro años después, lugares donde ver los partidos de la albiceleste, ritos, consignas...). Todo vale con tal de que la selección argentina vuelva a levantar la Copa del Mundo.

Y, cada cuatro años, se vuelve a hablar de un pueblo de poco más de 6.000 habitantes perdido en las montañas del norte de Argentina: Tilcara. Allí, Bilardo concentró durante diez días al grueso del combinado sudamericano para preparar el Mundial de 1986. Futbolistas de talla internacional en un pueblo indígena, jugando en campos de tierra, entrenándose con los futbolistas locales y cumpliendo con los rituales del pueblo acogedor.

En este punto es donde la historia se ensombrece. Una visita a la Virgen de Copacabana de Punta Corral, un cura y una leyenda. Los lugareños mantienen que los jugadores y el técnico prometieron que, si ganaban la Copa del Mundo, volverían a la iglesia de Tilcara a agradecérselo a la Virgen. Bilardo y los futbolistas lo han negado durante mucho tiempo. «Eso no pasó. Yo iba todas las tardes a la iglesia, había un cura que era uruguayo, pero ni yo ni los jugadores hicimos una promesa», aseguró Bilardo antes del Mundial de Brasil 2014. «No lo prometimos. Y por volver a un lugar no creo que Argentina vuelva a salir campeona», reflexionaba Óscar Ruggeri en el 2016.

Pero la presión continúa y la maldición crece. En Argentina, a poco más de 150 días del Mundial de Rusia, Tilcara se ha convertido en un tema de conversación cotidiano.

Tanto que el sábado, una representación de futbolistas de los que vivieron esa minipretemporada en las sierras norteñas de Argentina volverán al pueblo y visitarán a la Virgen de Copacabana. Entre ellos, Óscar Ruggeri, el exjugador del Club Deportivo Logroñés quien, junto al meta Luis Islas son los únicos futbolistas que vistieron la camiseta blanquirrojos y lograron alzar la Copa del Mundo.

La visita tiene un único objetivo: disipar el maleficio que ha impedido a la albiceleste ganar un Mundial. Eso o, al menos, intentarlo. Porque el fútbol, además de sistemas, velocidad, técnica y puntería, es cábala, superstición y sortilegio.

Pregúnteselo al viejo Casale, del cuento de Fontanarrosa, el talismán de Rosario Central que nunca vio perder a su equipo y al que un grupo de vándalos secuestran para acompañar a los 'canallas' a una final. Pregúntenselo a los aficionados de Benfica, que todavía recuerdan a Bela Guttman y la maldición que lanzó hace 55 años al equipo luso. De momento, sigue sin ganar un título europeo. Y, de momento, aún le restan 45 años de padecimiento.

Argentina no quiere que la mala suerte les siga acompañando. Aunque haya que mandar a un grupo de veteranos futbolistas a un pueblo a más de 2.500 metros de altura a que recen a una Virgen de la que todo un país desconfía. Bendito maldito fútbol.

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