Nadie va a romper España

En este 12 de octubre, día de nuestra fiesta nacional, quiero, como representante del Gobierno de España en La Rioja, trasladar un mensaje de absoluta tranquilidad a todos los españoles que viven en la comunidad y que lógicamente están preocupados por lo que está ocurriendo en Cataluña: nadie va a romper nuestro país por más sucios vericuetos, atajos y triquiñuelas que utilice.

El Estado de derecho español lleva semanas dando pruebas de su fortaleza y eficacia, abocando al fracaso todos y cada uno de los pasos de las autoridades catalanas en su inútil escalada separatista.

La Justicia española y las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado han abortado hasta el momento todas las intentonas del independentismo por disfrazar de legalidad y legitimidad a algo que no se sostiene por ningún lado desde el punto de vista legal. La ruptura de España, que es el único planteamiento del secesionismo catalán, no solo es ilegal sino además del todo imposible.

Ante todos estos ataques a la democracia y al imperio de la ley en el Estado, los españoles pueden tener la completa seguridad de que el Gobierno español no permitirá, como así está haciendo desde la serenidad y la firmeza, que la Generalitat y sus socios, la izquierda más radical y violenta de Cataluña, lleven a puerto su hoja de ruta separatista.

El independentismo catalán quiere liquidar de un plumazo la democracia, la Constitución española y nuestro modelo de convivencia, realidades que tantos años de esfuerzo y sacrificio nos costaron conseguir y que en las últimas cuatro décadas nos han permitido escribir los párrafos más bellos de la historia contemporánea española.

Y lo peor es que los responsables gubernamentales de Cataluña, en ese camino de locura y sinrazón a la deriva, han implicado a buena parte de la ciudadanía catalana, creando una división y un enfrentamiento en la sociedad que costará muchos años restaurar. Su cinismo ha llegado hasta el punto de colocar en el lado de los 'buenos' a los que les apoyan en su desafío al Estado y en el de los anticatalanistas a los que no.

Sin embargo, la que se ha venido a denominar la 'mayoría -con razón, por más que se esfuercen en hacernos ver lo contrario- silenciosa' de Cataluña, ha salido a la calle para dejar claro que aman a su comunidad autónoma y que quieren que ésta siga dentro de España.

Mientras tanto, lo acabamos de ver en el Parlamento de Cataluña hace solo dos días, el presidente de la Generalitat sigue enrocado en dar credibilidad a una farsa de referéndum ilegal y sin garantías, en contra del cual las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado obraron con gran profesionalidad y con proporcionalidad.

Desgraciadamente, pese a que están defendiendo los derechos y libertades del pueblo catalán, la Policía Nacional y la Guardia Civil -aprovecho para felicitar al Instituto Armado en el día de su patrona, la Virgen del Pilar- han tenido que sufrir el acoso, la amenaza y el insulto desde el entorno más radical de Cataluña.

Ante esto, la sociedad ha dado una vez más ejemplo de solidaridad, mostrando su cálido apoyo a nuestros cuerpos policiales y haciéndoles ver que no están solos, que la mayoría de los españoles están con ellos y orgullosos de su actuación.

Esa misma sociedad que todos estos días se ha pronunciado en masa a favor de la unidad de España y en defensa de la Constitución, pidiendo el restablecimiento de la legalidad y de la concordia entre los catalanes. Desde la calle, también ha habido llamadas al diálogo, algo que el Gobierno de España nunca ha rehusado, pero siempre dentro del respeto más escrupuloso a la legalidad y al marco constitucional. Una actitud sincera y honesta que la Generalitat nunca ha secundado consciente de que sus planes están fuera del orden constitucional.

Que no quede ninguna duda de que el Estado de derecho va a anular por completo este ataque a nuestro país, a su democracia, a su ley, a sus gentes y a su paz, y hará que sus cabecillas y colaboradores asuman las responsabilidades que sean oportunas y necesarias.

España siempre ha salido adelante ante todas las dificultades. Lo hemos visto con la crisis económica y con el terrorismo de ETA. Nuestra madurez, nuestro orgullo por España, nuestros valores democráticos y nuestras ganas de vivir en paz y en libertad harán que superemos esta nueva contrariedad.

¡Viva España!

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