La Rioja, esta ovejita Lucera

FÉLIX CARIÑANOS

Pues nada, que ya estamos otra vez aquí tras una prolongada estancia en el hospital, durante la cual he atravesado los enigmáticos dominios de un coma inducido. Ahora nos dedicamos a recuperarnos, responder a los correos recibidos en la ausencia y leer los últimos números de las revistas Piedra de Rayo (revista riojana de cultura popular) y Belezos (revista de cultura popular y tradiciones de La Rioja) que me esperaban en el buzón. Al mismo tiempo hojeo Diario LA RIOJA, que ofrece noticias que, como tantas veces, pellizcan tiernamente mi atención.

No me sorprendió lo más mínimo que el 27 de diciembre se publicara que Fomento cambiaba de idea acerca del tema del AVE. Estos ministros no es que mareen una perdiz, son capaces de torear a todas las manadas de elefantes del Serengeti mientras cambian de proyectos (¿?) cuando les viene en gana. Me lo tomaría a cachondeo si el tema de las comunicaciones no fuera clave en la expansión económica de esta comunidad autónoma, tan falta de ellas. A ello se añade esa singular revelación del presidente riojano, quien afirma que «el cambio de criterio del Ministerio es fruto del trabajo silencioso del Gobierno regional». Pienso que el silencio, vecino del mutismo, se ha practicado mucho en esta tierra, a tenor de los numerosos líderes que han desfilado por aquí regalando cachondas declaraciones y demostrando ser más caraduras que las impasibles modelos de la Pasarela Cibeles.

Tampoco me extrañaron el día 30 los tranquilos criterios del consejero regional de Educación sobre que el gasto por alumno hubiera descendido en la región más del 18% desde 2013. Creo que no hay que fijarse tanto en lo que gastan y obran otras comunidades sino en no descuidar ni siquiera en época de crisis la enseñanza, aspecto tan clave como el de las comunicaciones, digo yo. Por seguir con esa tradicional costumbre, se habrá recibido con riojana imperturbabilidad en las altas instancias palaciegas del Espolón el informe del Instituto Nacional de Estadística, según el cual La Rioja encabezaba por la cola la falta de actividad económica.

Este estado de conciencia me recuerda una amigable conversación que mantuve hace años con un alto cargo del Gobierno regional, el cual me tildó de nostálgico al mentarle la importancia de estas tierras en la historia peninsular, mientras que en otras comunidades -léase Cataluña, País Vasco y Navarra- les sacan brillo a las nostalgias adaptándolas a la España contemporánea y llevándose la alforja. En fin, estas mentalidades y prácticas me recuerdan al dueño retratado en aquella célebre canción de la ovejita Lucera: «Me gusta cuando bala la ovejita: beeeee / y cuando le contesta el corderito: baaaaa/ [...] Me sabe a musiquilla celestial / ese dulce balar / [...] Lo demás a mí plin, / a mí plin lo demás».

Venturosos días a todos y que se acuerden de ustedes los Reyes o sus amores.

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