Rigor sin excusas

El desmantelamiento de dos talleres de calzado ilegales en Arnedo (y van siete en lo que va de año) vuelve a poner el foco en la economía sumergida, que lejos de diluirse por los que habrían de suponerse rigurosos controles de la Administración se destapa cronificada como un tumor estructural de la economía española en general y de la riojana en particular. Las cifras que el sindicato de técnicos de Hacienda (Gestha) ofrecen cíclicamente apuntan a que algo más del 24% de la economía riojana se cuece en la penumbra de esa actividad que funciona agazapada y ajena a todos los incómodos y onerosos requerimientos legales. Un dislate de porcentaje, intolerable, contra el que es necesaria la concienciación general de la ciudadanía y el rigor legal de la Administración. Rigor contra quienes se enriquecen a costa de la inmigración irregular, de poner en riesgo la salud de los trabajadores y de atacar su dignidad; y rigor contra las empresas que recurren a los servicios de los talleres ilegales para reducir costes y aprovechar una 'ventaja' competitiva que mancha el buen nombre de un sector y, en este caso, de una ciudad. Un rigor ineludible al servicio del cual son necesarios medios de los que las administraciones están obligadas a dotarse sin excusas.

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