Respuesta constitucionalista

Que el secesionismo se empeñe en obstruir las salidas no significa que Cataluña esté condenada a romper con el resto de España

La presunción de que Junts pel Sí pueda incluir en el pleno parlamentario de hoy la proposición de convocatoria de referéndum para el 1 de octubre, y de que inmediatamente después el Gobierno presidido por Puigdemont proceda a decretar la cita nos acerca al momento definitivo en un pulso que debería decantarse cuanto antes y definitivamente a favor de la legalidad y del diálogo político. Si los hechos transcurren como parecen anunciados, el Consejo de Ministros responderá con la impugnación ante el Tribunal Constitucional de una norma a todas luces ilegal, cuya aprobación por el parlamento autonómico tendrá lugar mediante una votación en la que estarán ausentes las formaciones catalanas más comprometidas con la Constitución: Ciudadanos, PSC y PP. Es difícil de creer cómo en una sociedad democrática un gobierno legítimo -caso del de la Generalitat- puede disponerse a quebrar la cohesión social en su propio territorio rompiendo con el resto de España mediante una flagrante vulneración de la Ley. Ni el anhelo de independencia que pueden sentir muchos catalanes ni la negativa del Gobierno central a enredarse en concesiones sin fin y sin basamento legal justifican semejante proceder. La intención está clara. El secesionismo intenta volver irreversible el rumbo de acontecimientos que en realidad no controla pero que cree haber abocado hacia una irremisible desconexión. Llegados a este punto, es imprescindible que todas las instituciones del Estado resueltas a contrarrestar la obcecación que se ha instalado en la Generalitat, y las formaciones políticas que discrepan radicalmente de que otras tramiten parlamentariamente una norma cuyo contenido se encuentra fuera de la Ley, reaccionen ofreciendo confianza y seguridad a cuantos ciudadanos catalanes se niegan a admitir que la ruptura con España es su único futuro, e incluso a aquellos que aun deseando un estado independiente para Cataluña no lo quieren a cualquier precio ni mediante una sucesión caótica de decisiones irreflexivas. Dado que la convocatoria de referéndum será anulada por el TC, el independentismo estaría tentado de reeditar el 9-N con una jornada de movilización el 1-O que simule una consulta. Que el secesionismo se haya empeñado en obstruir las salidas a su propia deriva no significa que Cataluña esté condenada a romper de facto con el resto de España.

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