La responsabilidad de la oportunidad: el reto de 2019

La mayoría social espera vernos de la mano, asumiendo que somos diferentes y que debemos defender las diferencias, pero con un objetivo común que no es el de ganar las instituciones sino de ganarlas para la gente

«Estas elecciones no son sobre griterío, alimentar el miedo y dividir al pueblo, se trata de ofrecer verdaderas soluciones para aquellos que más lo necesitan». (Bernie Sanders)

Durante estos últimos dos meses se han llevado a cabo importantes manifestaciones ciudadanas en defensa de derechos fundamentales. En concreto, tres movilizaciones han supuesto un importante despliegue de participación, una marea humana que tomó pacíficamente las calles de Logroño y otras poblaciones de La Rioja. La defensa de la sanidad pública, de la igualdad y libertad de las mujeres y por el derecho a pensiones dignas han reunido a decenas de miles de mujeres y hombres en unas reivindicaciones que atraviesan a todo el conjunto social de forma transversal. Encontrar al mismo tiempo y en el mismo lugar a personas de tres generaciones, y representativas también de un amplio espectro del conjunto social riojano, unidas por una causa común, nos tiene que llevar a la conclusión de que hay elementos que están en el centro de las demandas políticas y sociales más allá de unas u otras etiquetas políticas determinadas.

Ante ello, las organizaciones políticas, sindicales y sociales de carácter progresista y de cambio estamos obligados a hacer una lectura adecuada del momento político y social de nuestra comunidad.

En primer lugar, debemos recibir el mensaje nítido de cuáles son las cuestiones que la ciudadanía riojana considera relevantes y ligadas en buena medida a la forma en que, en nuestro país, las administraciones gestionan unas políticas de cuidados hacia las personas en su salud, en la igualdad y en asegurar un futuro digno para todas y para todos.

En segundo lugar, debemos analizar por qué estas movilizaciones surgen ahora y de una forma masiva y su relación con el agotamiento e inmovilismo de un proyecto político, el del Partido Popular, que ha pedido a la ciudadanía grandes esfuerzos durante los años de crisis y que cuando ha llegado este supuesto momento de recuperación -algo muy discutible, por cierto- las decisiones siguen favoreciendo el interés de los privilegiados mientras que se insta a recurrir a la sanidad y los planes de pensiones privados al tiempo que se reducen las coberturas básicas, ensanchando la brecha social y negando la propia esencia de un Estado cuya máxima responsabilidad es asegurar una vida digna para todas y para todos.

La ciudadanía, además de la defensa de derechos, justicia e igualdad, también ha enviado un mensaje rotundo a las fuerzas y organizaciones progresistas y de cambio: es el momento de acabar con la dinámica injusta e insolidaria del Partido Popular. Y para ello debemos encontrar el lugar común en el que unir nuestros esfuerzos, aun manteniendo las diferencias, para hacer patentes aquellos elementos en los que somos capaces de hacer causa común y que pueden conducirnos, de la mano de la gente, a un 2019 en el que sea posible el cambio necesario. Un cambio que ponga fin a la pérdida de derechos y libertades y al agotamiento económico y social, al tiempo que se generan las condiciones para emprender un nuevo rumbo para La Rioja que pase por revertir los procesos de privatización de los derechos, mejorar el sistema de cuidados, generar mayores oportunidades de empleo y dignificar los salarios, que los jóvenes puedan desarrollar sus proyectos vitales, que las mujeres sean lo que quieran ser, vistan como quieran y no vuelvan a sentir miedo y que las administraciones se pongan por fin al servicio de la mayoría.

En el libro La superioridad moral de la izquierda, de Ignacio Sánchez-Cuenca, se señala cómo Max Weber definía dos tipos de ética, la de las convicciones y la de la responsabilidad. La combinación de ambas justifica la actuación política para tratar con las contradicciones de la realidad desde la perspectiva de que ganar es lo más revolucionario porque permite ser capaces de transformar y mejorar la vida de las personas; en definitiva, ser útiles, aportar seguridad y aplacar los miedos. Las acciones tienen valor, por tanto, por el efecto que producen y no exclusivamente por la pureza de su origen puesto que es necesario operar políticamente con la imperfección de una realidad que no es blanca o negra sino en la que coexiste una amplia gama de grises.

Desde Podemos La Rioja vamos a trabajar y a colaborar para que ello sea posible. Asumimos la iniciativa de promover los contactos y convocar a organizaciones diversas para cooperar en un proceso en el que comprendamos que solamente juntas y juntos podremos abordar el reto de 2019 contando con la confianza de una mayoría social que espera vernos de la mano, asumiendo que somos diferentes y que debemos defender las diferencias, pero con un objetivo común que no es el de ganar las instituciones sino de ganarlas para la gente.

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